Política

El futuro nos alcanzó

  • Ekos
  • El futuro nos alcanzó
  • Javier García Bejos

Es innegable. El mundo que conocíamos hace 10 o 15 años, ha cambiado dramáticamente, a pasos agigantados. Los avances tecnológicos han permitido que el planeta esté cada vez más híper-conectado, con fronteras difusas y en donde el uso de la información es quizá el activo más valioso para cualquier persona u organización. En ese sentido, la semana pasada tuve la oportunidad de visitar Silicon Valley, la capital mundial de la tecnología; en cada esquina y oficina, el mundo del mañana vive y evoluciona en esta región, en donde el nombre del juego se llama innovación.

Al ver cómo funcionan empresas como Salesforce, HP, Amazon, Dropbox o Apple, observé que, para generar oportunidades y posicionarse como verdaderos agentes de cambio, las ideas solo sirven cuando son ejecutadas y generan trabajos para cada vez más personas. Así, estos monstruos de las ventas, almacenaje de información y entretenimiento, han entendido que transformar no significa hacer una revolución, sino preparar el futuro; la accesibilidad digital ha democratizado todo, y paulatinamente empodera a más personas en todos los rincones del planeta.

Al pasar a lo que hacen los gobiernos, podemos observar cómo regiones muy concretas, en especial Asia, le están apostando a impulsar la creatividad y la innovación. Desde hace algunos años, por allá parecen estar obsesionados con el futuro de manera pragmática; India ha puesto la mira en el espacio, China construye aeropuertos e infraestructura 20 veces más rápido que toda América Latina, y los países árabes, en particular en los Emiratos, innovan en plataformas digitales y piensan ya en nuevos principios de gobierno, como la felicidad y la tolerancia.

En contraste, lamentablemente, nuestra región Latinoamericana se ha quedado francamente rezagada. Por ejemplo, en términos de registros de patentes, Corea del Sur consiguió 91 mil tan solo el año pasado, mientras que nuestro país registró la raquítica cantidad de 407. Así, simplemente, no se puede competir. Debemos entender que, si no nos ponemos las pilas, las brechas de desarrollo y crecimiento nos pueden empezar a envolver, con las implicaciones políticas y sociales que ello implica.

Todos conocemos la realidad en México. Vivimos en un país potente y dinámico, pero con grandes contrastes entre las personas y las regiones. El desarrollo ha sido desigual, y tristemente ha seguido una ruta similar a la tomada en otros países de la región: anclamos demasiado nuestras expectativas en el pasado, en lugar del futuro. Sin embargo, estamos en el momento justo para actuar. La aspiración compartida tiene que ser mirar hacia adelante, confiando en nuestras capacidades y la voluntad para cerrar filas en torno a nuestras fortalezas.

En la construcción del nuevo paradigma, el apoyo a los jóvenes es y será fundamental; ellos no son el futuro, sino el presente de nuestro país. Por ello, es urgente empezar a avanzar, con nuevas herramientas que nos llegan todos los días gracias a la tecnología, en temas como la seguridad, el combate a la pobreza, la inclusión y la generación de empleos. No es posible que, en un país como México, con tantas ganas de salir adelante y tanta riqueza cultural y natural, millones de personas tengan hambre en plena era de la abundancia.

Afortunadamente, ayer pude compartir estas reflexiones en el Senado, en la Escuela de Políticos. Sencillamente, no hay más tiempo que perder. Necesitamos que los jóvenes apuesten por México, innoven y emprendan. Creo firmemente que tenemos todo para competir con quien sea, pero falta encarar y tirar a gol. Ya no podemos quedarnos quietos ante los cambios y avances que están sucediendo todos los días, muy lejos de aquí. Dejemos de mirar hacia atrás y empecemos a comprometernos con las mejores causas del desarrollo.

En un mundo en donde 70% de la gente vivirá en ciudades en el 2050, el 75% de la población tendrá un teléfono móvil en el 2030, y en tan solo dos años la cantidad de información generada en el planeta se multiplicará por 50, la máxima prioridad tiene que ser el aprovechar la increíble oferta que tenemos enfrente, gracias a la aceleración absoluta de la tecnología. Ahora, la clave está en hacer que la transformación sea positiva para México. Las generaciones futuras, pero también las presentes, tenemos que amarlo, cuidarlo y luchar por él. Hay que creérnosla, confiar en nuestras capacidades y pelear por construir felicidad en cada rincón de nuestro territorio.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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