Política

El futuro llegó

  • Ekos
  • El futuro llegó
  • Javier García Bejos

La irrupción de la era digital ha transformado sobremanera los hábitos y comportamientos de la sociedad actual. Hoy día es casi imposible imaginar nuestra cotidianeidad sin el uso del celular, el ordenador o el internet. El ocio, el placer, el trabajo, incluso la satisfacción de necesidades básicas, se convierten en actividades que la tecnología vuelve más accesibles y rápidas.

Este año ha sido la confirmación absoluta del papel protagónico que lo digital tiene en nuestras vidas. La necesidad de un confinamiento masivo para evitar la propagación del COVID-19 obligó a muchas empresas a trasladar el trabajo de una oficina a la casa. Desde luego esta práctica no se inauguró con la pandemia. Desde hace años la modalidad de trabajo remoto es cada vez más popular, sin embargo, en México, esta práctica no era tan usual previo a la llegada del nuevo coronavirus.

Este nuevo panorama ha suscitado todo tipo de reflexiones, desde económicas hasta sociológicas. Y no es para menos. Esta nueva modalidad de trabajo replantea la utilidad y necesidad de ese espacio que por antonomasia ha fungido como el escenario en el que se dirigen la política y la economía. En ese sentido, la interrogante sobre su sobrevivencia ha sido hoy, más fuerte que nunca.

Por ello, todo indica que el futuro del mercado laboral apunta hacia un sistema híbrido. Incluso muchas empresas ya están invirtiendo en el rediseño de sus espacios y en la aplicación de nuevas políticas empresariales que apuestan por la flexibilidad en cuanto a la necesidad de que toda su plantilla desempeñe sus labores de manera presencial.

Por su parte, los gobiernos también están llevando agua a su molino en este tema y se está empezando a legislar el trabajo desde casa, ello con el objetivo de que se establezcan horarios laborales y garantizar así el derecho a la desconexión y evitar abusos. En México, por ejemplo, recién se aprobó una reforma al artículo 311 de la Ley del Trabajo en el que se incluyen ciertas obligaciones patronales con respecto al teletrabajo y el reconocimiento de dicha figura en la ley.

Para efectos prácticos, habrá qué ver cómo reaccionan y se adaptan las empresas a estos nuevos lineamientos. Por otro lado, y lo que cabe recalcar aquí, es la profunda transformación que estamos viviendo. La adaptabilidad de fuerza laboral y compañías en conjunto en este nuevo escenario es vital para afrontar los retos que la pandemia nos ha puesto en frente.

Sin duda, el hecho de trabajar desde casa ofrece muchas ventajas tanto al empleador como al empleado, y dicho fenómeno ha provocado que las empresas piensen ahora en la oficina, en su acepción tradicional, como un espacio en el que se establecen contactos; es decir, un lugar para la socialización laboral. Este nuevo paradigma puede traer beneficios considerables a la productividad y viabilidad de muchas empresas y de sus empleados.

El esquema del teletrabajo es ahora una realidad que ya está empezando a transformar las relaciones empresa-trabajador y por ende los resultados que ambos ofrecen al mercado. Lo que sigue ahora es encontrar los mecanismo que hagan más propositivo este nuevo formato de trabajo en aras de beneficial tanto a las compañías como a sus empleados, toda que vez que ante esta nueva realidad, se ha puesto sobre la mesa un tema urgente y necesario, el bienestar y la satisfacción del trabajador.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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