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Miércoles , 20.03.2019 / 12:56 Hoy

Ekos

Aplauso o rechifla

Javier García Bejos

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Dicen que, en la política, hay que tener la piel gruesa. En múltiples momentos hay que aguantar vara, y como en todo, el que se enoja pierde. En la política enfrentar al respetable público, a los ciudadanos en las plazas y en los zócalos, es cosa de todos los días, y antes hacerlo cuando además asistía el jefe del Ejecutivo, suponía que los estados anfitriones debían vestir las mejores galas y organizar las mejores porras. En suma, tenían que ofrecer el evento perfecto.

Ahora, la abrumadora popularidad del Presidente y su habilidad natural para encontrarse con el pueblo, han supuesto nuevas condiciones para realizar estos eventos en las diversas entidades. Como ejemplo, el gobernador de Colima lo llamó “el protocolo de la rechifla”, en donde el mandatario estatal, al hacer uso de la palabra,fue brutalmente increpado por el pueblo; sórdidos gritos, chiflidos y mentadas de madre a granel fueron proferidas con fuerza, ante la escrupulosa mirada del Presidente. En otros lugares, como en Guerrero, ante el evidente enojo del gobernador, fue el propio jefe del Ejecutivo quien calmó al respetable y les dijo que ya se portaran bien.

Regresando a lo sucedido en Colima, el gobernador guardó silencio para permitir que se desahogara el orden del día, y luego, hasta preguntó si ya podía hablar. Con todo ello, las nuevas formas de la políticaestán cruzando por estos pantanos llenos de trampas. Antes, mostrar músculo era lograr que, frente al Presidente, nadie se quejara; hoy, lo que hay que mostrar es temple, hay que levantar la voz y hacer del encuentro una oportunidad para que el Presidente encuentre el espacio en el que se siente cómodo. Sin embargo, en todo esto también está la oportunidad para que los gobernadores encuentren una nueva narrativa guiada por discursos diferentes, o también por silencios; el respeto debe conducir los nuevos mensajes, alentando a la unidad puesta en riesgo, pero también incluyendo la autocrítica.

¿Qué tal si esas manifestaciones, ahora protocolarias, reflejan el verdadero sentimiento de la gente? Tal vez no se ha hecho demasiado yno se ha cumplido;no hemos sido capaces de generar el aplauso espontáneo. Algunos gobernadores, como el de Sinaloa, han pasado el amargo momento con buena cara, y hasta fue aplaudido por los fans del Presidente. En esos momentos como si estuvierasen el Foro Romano, cuando ya sabes que va a salir el tigre y las cosas van a ponerse complicadas, es cuando hay que darle hasta con maña y si no, pregúntenle al gobernador de Oaxaca cómo la pasó durante la gira. Cuando habló, se las ingenió para que su voz se escuchara más fuerte que las rechiflas: punto para los locales.

Hoy, sin duda, hay que rifársela. Hay que entrarle y entender los nuevos tiempos, buscando en el ejercicio de la política aplausos, abucheos y hasta reclamos.Hay que sabercuándo levantar la voz y en qué momento se debe reflexionar. Sobre todo, hay que gestionar el encuentro con los ciudadanos desde una nueva óptica, quizás, la de la realidad que a veces no nos gusta ver, escuchar, ni soportar.

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