Antier terminó un nuevo capítulo en la relación bilateral entre nuestro país y Estados Unidos, marcado por la tensión, incertidumbre y las ya conocidas estrategias de negociación del presidente Trump. Ante su amenaza de imponer aranceles generalizados a los productos provenientes de México, el viernes los representantes de ambos países llegaron a un acuerdo. A pesar de que mezclar el comercio exterior con la migración resulta en un error, tendremos que reforzar las acciones para reducir la migración irregular que llega a nuestro vecino del norte. Si bien existen algunas voces que celebran lo acordado, estoy seguro que esto será solo el principio de una serie de intimidaciones del presidente norteamericano, que busca ya la reelección que se definirá el próximo año.
En el marco de una relación bilateral que últimamente ha generado dolores de cabeza para nosotros, marcada por las actitudes de Trump, el capítulo llegó a su fin en los últimos minutos, de hecho, después de que las autoridades norteamericanas avisaran que el lunes entraría en vigor el arancel generalizado del 5% a las importaciones provenientes de nuestro país. Aun cuando el presidente López Obrador hizo un llamado al bien común y la historia de amistad entre las naciones, parecía que nada podría detener la medida que afectaría a los consumidores de ambos lados de la frontera.
Afortunadamente, el acuerdo llegó y tanto Trump como el secretario Ebrard lo informaron. Destacó que nuestro país desplegará la Guardia Nacional en la frontera sur desde mañana, y tendrá que acoger a los migrantes que crucen hacia Estados Unidos para que esperen la resolución de sus solicitudes de asilo. Asimismo, los gobiernos de los dos países se coordinarán para trabajar contra el tráfico de personas que ha crecido drásticamente en los últimos años, y finalmente, se garantizará el respeto a los Derechos Humanos de los migrantes en todo momento.
Más allá de discutir si las medidas son correctas o si debemos ser el policía de nuestro vecino del norte, lo que hay que entender en este episodio es el momento político que vive Estados Unidos. Como lo ha hecho en cada momento en los últimos tres años, Trump crea problemas artificiales para apelar a su base, para posteriormente actuar como si hubiera resuelto algo y presentarse como un político que cumple lo que dice. Ahora, después de acabado el tema de los vínculos con Rusia, está buscando desesperadamente una bandera que lo catapulte hacia la carrera por la reelección.
Desafortunadamente para nosotros, las elecciones estadounidenses serán hasta noviembre de 2020, por lo que nos espera al menos otro año y medio de episodios como el que tuvimos esta semana. Hubiera sido un gran logro si México hubiera puesto sobre la mesa el defender a los paisanos que son perseguidos en Estados Unidos, además, habrá que seguir muy de cerca si se cumple lo que dijo Trump sobre nuestro país comprando más alimentos provenientes de productores estadounidenses, contrario a la autosuficiencia alimentaria que se ha postulado. Por el momento, parece haberse cumplido la promesa de Trump: México pagará por el muro, nada más que no estará en el Río Bravo, sino que lo estaremos poniendo en la frontera con Guatemala.