Política

¿Latinoamérica despierta?

  • Columna de Javier García Bejos
  • ¿Latinoamérica despierta?
  • Javier García Bejos

En la primera mitad de su sexenio, a López Obrador se le criticó su falta de visión al exterior. Sorprendió a muchos, y a otros no tanto, que cada tarea relacionada con las relaciones de México con el mundo fuera asignada al canciller, Marcelo Ebrard. Hoy, la estrategia del presidente ha dado un vuelvo y sus miras apuntan hacia el reposicionamiento de nuestro país como líder de la región y como mediador entre Estados Unidos y el resto de los países de América Latina.

Desde hace décadas, México ha optado por mirar al norte y su integración con el hemisferio sur no ha ido más allá de la retórica. En el interín, ha habido varios intentos de diversos países sudamericanos por generar bloques económicos sólidos que le hagan frente a la hegemonía estadounidense en el continente, sin embargo, ninguno de esos esfuerzos llegó a buen puerto: crisis políticas y económicas aunadas a muchos otros factores históricos y sociales en la región, han impedido que esta salga del letargo.

Lo que sucedió este sábado en México, la VI Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), parece, por lo menos en el discurso, un intento de México de recuperar los deseos del pasado en el sentido de construir un bloque económico a la usanza de la Unión Europea en el que Estados Unidos y Canadá formen parte pero adoptando una actitud de colaboración, no de intervencionismo o injerencia de carácter colonialista.

La apuesta de México, que planeta sustituir a la OEA por considerarla anticuada y ajena a los valores del presente, pretende acabar con la dinámica americana en la que Estados Unidos decide el destino de las demás naciones del continente. Los alegatos para terminar con el bloqueo a Cuba y la insistencia de López Obrador por extender algunos de sus programas sociales a Centroamérica, así como el llamado de atención ante la distribución inequitativa de las vacunas contra el Covid, son algunos de los principales argumentos del presidente en contra de la relación asimétrica que mantenemos con el vecino del norte.

En el papel suena muy bien lo que plantea nuestro país. Desde hace décadas se ha discutido sobre la necesidad de una mayor integración del continente y desde luego se han planteado alternativas a la injerencia, a veces totalmente nociva, de Estados Unidos en la mayoría de los países americanos. Sin embargo, del dicho al hecho hay mucho trecho y habrá que ver cuál es la posición de EUA al respecto. Habrá que ver si después de esta reunión existe un plan bien articulado para superar los retos económicos de la región o si la cumbre solo fue, como la mayoría de su tipo, un escaparate para los buenos deseos y los apretones de manos.

Ojalá que esta cumbre detone en una estrategia conjunta que atienda la grave crisis humanitaria que azota a Centroamérica y gran parte del continente. Nuestra frontera sur es un olla de presión capaz de explotar en cualquier momento, y en buena medida los llamados a la colaboración estadounidense que ha hecho el presidente López Obrador apuntan también hacia la corresponsabilidad de nuestro vecino en esta crisis humanitaria.

Más allá de lo vítores y los discursos triunfalistas, lo que sigue a este evento es ver de qué forma los gobiernos americanos, incluido Estados Unidos y Canadá, se pondrán de acuerdo para integrar al continente y si de verdad están interesados en que esto suceda.

Javier García Bejos


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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