Todo tenía y sentido. El invento desnaturalizado de llevar la democracia a Irán, establecer que los ayatolas son los malos y los ayatolas trumpistas son los buenos, que Satanyahu es la onda y que todos tendrían que rendirle culto al Donald Cheto y a su pandilla de nada facha de liberales humanistas, nunca epsteinistas. Todo iba bien. Todo el mundo le creía al Milei de los pelos de escobeta que sus bombardeos a Irán eran por el bien de la humanidad, que todo era una cuestión de afianzar libertades y que el control de la riqueza petrolera a través del estrecho de Ormuz no tenía la menor importancia.
La lógica no podía ser más irrebatible: acabar con el terrorismo con más y más maniaco terrorismo.
Es por eso que no se entiende que teniendo la narrativa mediática de su lado, y los intereses plutocráticos de su lado, lo primero que hizo Trump fue bombardear una escuela y asesinar a decenas de niñas. A lo mejor le gustó mucho lo que hizo Satanyahu en Gaza, pero se tenía que haber controlado sus ánimos carniceros.
Ahí se cayó todo el teatrito. Cómo puede ser que en lugar de atacar objetivos militares, tengas tan satanyuhizados tus radares que las dianas de tus bombas sean escuelas.
Y por más que el aparato propagandístico yanqui trate de darle la vuelta a la tortilla del horror tratando de explicar que eso no es verdad, que Trump es un humanista (lo cual lo comprueban sus premiso Nobel de la paz entregados por la señora Machado que siempre quiso que bombardearan Venezuela y Gianni Infantino de la FIFA que está siendo investigado por ser demasiado trumpista), pues nadie se lo cree. En Nueva York y Washington y otras muchas ciudades en Estados Unidos hay manifestaciones contra la guerra.
Pero todo indica que Satanyahu tiene tan controlado a Trump (cualquiera diría que los datos que Epstein le pasó a Benjamón son de un tremendismo nivel Padrote Maciel), que Donald no va a cejar en su empeño por ver arder el mundo.
Con lo que no contaban los gringos es que la respuesta iraní iba a ser tan brava. Y se va a poner peor porque al eliminar a su líder, Al Jemeini, lo convirtieron en mártir.
Me encantan nuestras tías prianistas como KiKe Krauze y Fraudelson están en el éxtasis fallido porque creen que el dictador Trump acabó con otro dictador. No se rían.
A Donald se le hizo fácil, pero ya China levantó la voz, pues no le hace ninguna gracia que los yanquis se pasen de lanzas. Putin espera su oportunidad para dar el zarpazo.Y mi refugio antinuclear de Temu que no llega. Chale.