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Jueves , 25.04.2019 / 23:02 Hoy

Política cero

Lo seguro ya no tiene misterio

Jairo Calixto Albarrán

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Mientras trato de descubrir el misterio panista (¿cómo le hicieron para hallar supuestas firmas falsas en Morena, si no pudieron dar con las rúbricas chafas de Margarita?) caigo en cuenta de que los mismos que piden la defensa a ultranza del pasado histórico en forma de estatuas y monumentos son los mismos que aplaudieron la destrucción de las estatuas de Lenin y cosas por el estilo. Y todavía más divertido imaginar sus caras cuando el ministro de Relaciones Exteriores del gobierno catalán, Alfred Bosch, ofreció disculpas como solicitó Andrés Mauel López Obrador por la barbarie desatada durante la Conquista y la Evangelización aplicada a los pueblos originarios. Cualquiera diría que fue Lionel Messi el que planeó esta jugada con la que desde Barcelona se vuelven a follar, como dice el defensa Piqué, al gobierno instalado en Madrid.

Ya viendo al funcionario dar su discurso de unos pocos minutos, parece que no era tan difícil enarbolar una bandera simbólica sin tanto melodrama ranchero y sin tanta alharaca como la que vimos en estos días. Era simple y sin tanta patraña de que esta es la otra España, la que huele a PP, a Vox, tabaco y brea: reconocer la cadena de matazones, aceptar los excesos al imponer una cultura sobre otra y pronunciarse contra los excesos bestiales del colonialismo. No se atentó contra la soberanía nacional, no se menospreció el desarrollo de la España contemporánea ni nada de esas cosas.

Y ninguna aportación derivada del Encuentro de dos mundos fue destruido con este mensaje. Solo el mirrey español, como suele suceder, quedó una vez más fuera de lugar. Letizia lo va a mandar en pijama a la fila del bufé.

A veces lo más simple es el camino más adecuado. Ahí está Paty Chapoy, que en medio de la desazón, los excesos, la polarización y el espíritu maniqueísta que impera al estilo Niurka, dice lo que es más que obvio, pero que hasta la más acabada feminista no reconoce: que el #MeToo debe continuar apoyando a las mujeres acosadas por nuestros compatriotas enfermitos de su machismo, pues si ellas no denuncian a sus agresores es porque en ese proceso son sometidas a terapias de revictimización peores que la agresión original.

Lo seguro ya no tiene misterio, diría Alberto Cortez.

jairo.calixto@milenio.com
@jairocalixto

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