Adolescentes y jóvenes de diferentes partes del país son utilizados por grupos delictivos para que trasladen a transmigrantes, en su mayoría provenientes de Centroamérica, en autobuses o en unidades particulares.
En muchas ocasiones, los jóvenes que se desempeñan como “polleros”, buscan ganarse algunos pesos, conduciendo autos que funcionan como taxis para cruzar ciudades, intentando que el paso de los transmigrantes no llame la atención.
Fue este lunes 12 de agosto cuando elementos de la policía municipal de Puebla detuvieron a un joven de 19 años de edad conduciendo una camioneta de lujo en la en la carretera federal Puebla-Tehuacán, que era usada para trasladar migrantes.
En la camioneta General Motors Yukon XL blanca, el joven llevaba a 10 transmigrantes de origen guatemalteco que pretendían llegar a la frontera norte de México, para luego buscar pasar a Estados Unidos, donde lucharían por un mejor nivel de vida.
El caso de Alexis “N” es una muestra de que grupos delictivos, ocupan a diferentes personas para que operen “taxis” de migrantes. El fenómeno cada día se repite; sin embargo, las unidades no siempre son detectadas por las autoridades.
El grupo de transmigrantes que viajaban en la camioneta estaba conformado por dos mujeres y ocho hombres, entre ellos, dos menores de edad que se internaron al país sin los permisos correspondientes.
Los migrantes pasaron a la estación migratoria del Instituto Nacional de Migración (INM), donde su proceso tardará algunos días si optan por el regreso voluntario; sin embargo, si intentan pedir asilo o tramitar los documentos correspondientes, su estancia tardará algunas semanas y, al final, lo más probable es que pierdan el proceso y sean deportados.
El caso de Alexis es representativo porque muestra que los grupos que se dedican al tráfico de personas siguen buscando alternativas para responder a la demanda de transmigrantes que quieren mejorar su nivel de vida en otro país.
Jóvenes con necesidades son reclutados no solo para conducir vehículos en los que transportan a migrantes, sino para realizar diferentes actividades ilícitas y el tráfico de personas es solo una de las áreas que controla la delincuencia.
Las autoridades no solo deben detener el paso de los migrantes, sino desarticular las redes delictivas que están cooptando a los jóvenes que podrían estar impulsando el desarrollo del país y no engrosando a los grupos delictivos.
jaime.zambrano@milenio.com