La desaparición de los migrantes que salen en busca de mejorar sus condiciones de vida en un lugar diferente al que nacieron es una realidad que duele y que se mantiene en territorio mexicano y, en general, en todo el continente americano.
El problema es de interés internacional, tanto para investigadores mexicanos como de América, así como de otras latitudes, ya que, se trata de vidas que están en riesgo por el hecho de buscar mejores condiciones de vida.
La falta de localización de quienes salieron en busca de cumplir el llamado sueño americano cada vez aumenta y, hasta el momento, investigadores y redes de apoyo como la Iglesia católica, están enfrentando el problema.
En la actualidad, el Sistema Universitario Jesuita en México está impulsando el estudio transdisciplinario de las desapariciones de migrantes desde la iniciativa colaborativa Voces Buscadoras.
El proyecto de investigación fue presentado durante el Congreso Anual 2026 de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA, por sus siglas en inglés), encuentro que en el que estuvo presente la Ibero Puebla en paneles, mesas redondas, talleres y presentación de publicaciones en París, Francia.
Guillermo Yrizar Barbosa, académico del Departamento de Ciencias Sociales e integrante del Programa Universitario en Migraciones (PRUMIG) de la Universidad Iberoamericana Puebla, quien está realizando una estancia de investigación en la Universidad de Leiden en Países Bajos, participa en los análisis sobre los problemas migratorios.
En el encuentro internacional, Yrizar Barbosa, en conjunto con Amalia Campos-Delgado, investigadora de la Facultad de Derecho, en colaboración con el antropólogo Jeremy Slack de la Universidad de Texas en El Paso (UTEP). en Estados Unidos presentaron la ponencia titulada “Poder blando, poder duro: la burocratización de la exclusión en el régimen migratorio de México”.
Ante los problemas migratorios, las investigaciones coinciden en que ninguna vida puede estar en riesgo por la búsqueda de mejores condiciones de vida. El problema es que, en la realidad, operan diferentes grupos que persiguen beneficios a costa de la vida de los llamados “sin papeles”.