Los migrantes que pasan por estados como Puebla hacia el norte del país tienen derecho a planear, a soñar y a mejorar sus condiciones de vida; sin embargo, nadie lo garantiza.
Para Conrado Bonifacio Zepeda Miramontes, investigador de la Universidad Iberoamericana Puebla, en los tiempos actuales, el derecho a soñar choca con un sistema diseñado para reprimir, castigar e incluso hasta aniquilar la movilidad humana y terminar con la vida.
Las migraciones, apunta el especialista, no son ocasionadas solo por la búsqueda de recursos económicos, sino por una serie de factores estructurales como una realidad densa y problemática.
En general, las personas que están en busca de mejores condiciones de vida, aseguran que quieren cumplir “el sueño americano” y querer vivir una mejor vida cuando, en la realidad, se enfrentan las violencias estructurales.
El investigador de la Ibero Puebla detectó, a través de entrevistas a migrantes de Centroamérica que decidieron salir de sus lugares de origen por la violencia; entre ellos encontró que algunos eran campesinos en Honduras y, al moverse a San Pedro Sula, a una colonia pobre y popular, se encontraron con los “maras”, grupos delictivos que surgieron en el siglo pasado con presencia en el llamado Triángulo Norte, que incluye países como El Salvador, Guatemala y Honduras.
Actualmente, las maras están reclutando a menores de edad con el objetivo de renovarse. Ante el panorama, las familias deciden salir en busca de seguridad.
En medio de la desesperación, Estados Unidos es su opción; además, cuentan con testimonios de algunos migrantes que pudieron ganar dólares y apoyar a sus familias.
Las personas en movilidad se encuentran ante falta de ayuda humanitaria en las rutas y trayectos hostiles. A pesar de todo, los migrantes deciden emprender el viaje hacia la seguridad. Regresar significa ponerse en manos de grupos delictivos y la única opción es seguir adelante.
Para las personas en movilidad, la posibilidad de regresar a sus lugares de origen, ya no es una opción. La vida para los migrantes no será la misma porque no tienen nada en su lugar de origen y viven bajo violaciones a sus derechos humanos.