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Jueves , 18.04.2019 / 14:02 Hoy

Desde el biopoder

Delincuencia no perdona ni a sacerdotes

Jaime Zambrano

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La delincuencia llegó a niveles inimaginables en Puebla. Estudiantes, madres y padres de familia, empresarios, trabajadores, docentes y hasta sacerdotes son víctimas de la violencia y la inseguridad en territorio poblano.

El caso del sacerdote Ambrosio Arellano Espinoza, párroco del Templo del Señor de las Maravillas de la colonia Maravillas, al norte de la capital del estado, quien fue víctima de la delincuencia en su domicilio ubicado en la colonia Lomas 5 de Mayo, es una muestra de una violencia desbordada en la capital y en diferentes partes del estado.

¿Quiénes son los atacantes? ¿Por qué agredieron a una persona de 78 años de edad? ¿Qué nivel de descomposición social registra Puebla para que personas ataquen a una persona de la tercera edad? Son preguntas sin respuesta.

Desde la segunda mitad del Siglo XX, el filósofo italiano, Giorgio Agamben, se preguntaba ¿Cómo hemos llegado a la situación en que nos encontramos? El investigador propuso el concepto de una sociedad en Nuda Vida, es decir, las vidas de las personas están absolutamente expuestas a que se le dé muerte, objeto de una violencia que excede la esfera del derecho.

Ante la violencia en Puebla, ¿en qué nivel está colocada la vida? ¿Cuál es la importancia de la integridad de una persona en la sociedad? Parece que la vida del ser humano se reduce a nada y solo importan los bienes que tenga para que le sean arrebatados.

El conseguir un bien, un producto o dinero a cualquier precio, con el mínimo esfuerzo y sin importar la vida de los seres humanos, coloca a Puebla en un nivel alarmante en donde el más violento está imponiendo su ley, sin una acción o respuesta por parte de las autoridades.

Ante el caso del sacerdote Ambrosio Arellano Espinoza, la arquidiócesis de Puebla informó que personal de urgencias lo encontró con quemaduras de segundo grado en manos y pies.

El sacerdote se encuentra hospitalizado y ya está estable; sin embargo, el pronóstico médico es reservado. Hoy, la familia del religioso, sus amigos y miembros de la religión católica realizan oraciones por la pronta recuperación del padre.

¿Hasta cuándo Puebla vivirá en un clima de intranquilidad y desesperanza? Nadie merece vivir en la zozobra, viendo que la vida pierde su valor sin que ninguna fuerza pueda contrarrestar a la violencia que se generaliza.

 jaime.zambrano@milenio.com

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