Cultura

Somos transparentes

  • Ruta norte
  • Somos transparentes
  • Jaime Muñoz Vargas

Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  

Hace rato que nos volvimos transparentes, hace rato que no tenemos privacidad. 

La vida íntima, los más recónditos pliegues de nuestra consciencia, los albañales donde se guarda toda la data buena y mala y espantosa de nuestra alma, antes inaccesibles, ahora son un cofre sin tapa, un amasijo de pasiones a la vista y vulnerable como sandía abierta. 

Por supuesto, unos cuantos seres sin rostro son los intrusos que pueden extender cada uno de nuestros rasgos como naipes sobre una mesa. 

Tienen nuestros datos a merced y por esto pueden perfilar individualmente, usuario por usuario, nuestras necesidades, nuestras creencias, nuestras fobias, todo.

Saben qué ropa nos gusta, qué zapatos nos agradan, qué comida preferimos, qué color de pelo tenemos, qué edad alcanzamos, cuándo cumplimos años, quiénes son nuestros amigos, cuál es nuestra familia, dónde vivimos, en qué trabajamos o estudiamos, que ideología tenemos, qué religión, si fumamos y tomamos o si no fumamos ni tomamos, cuál es nuestra música predilecta, qué deporte practicamos, qué carro conducimos, qué leemos, qué no leemos, de qué nos enfermamos, con qué nos curamos, cuáles son nuestras rutas de trabajo y diversión, cuánto ganamos, a quién engañamos, a quién le somos leales, que nos fascina, qué odiamos, qué palabras elegimos con mayor frecuencia, a qué groserías recurrimos con más deleite, qué chistes nos mueven a risa, cómo nos dirigimos a dios, cómo discutimos con nuestras parejas, qué soñamos, cómo es nuestra casa, qué arreglos le hicimos, cuáles es el género de películas qué más frecuentamos, a qué políticos detestamos, qué orientación sexual tenemos, qué pornografía consumimos, qué anhelamos en la vida, cómo suenan nuestros pedos… Saben todo, lo que nunca nadie supo de nosotros, ni nosotros mismos.

El triunfo de los invasores consistió en transformar la vigilancia: trascenderla como coerción para luego confundirla con libertad y entretenimiento. 

En el celular somos libres, es un espacio privado, individual, como un diario del siglo XIX cerrado bajo llave. 

Craso disparate: es un diario abierto, por eso el algoritmo no falla. 

Luego entonces, ¿a qué viene renegar del registro de una mugrosa línea telefónica? 

Alguien ya lo tiene todo, hemos sido voluntariamente transparentes, somos un diario abierto a los algoritmos.

Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.