A lo largo de una vida de lector, uno se siente a veces más cerca de algunos relatos dispuestos en el camino.
Esto no significa, por supuesto, que una historia remota en el tiempo y el espacio no tenga la capacidad de conmovernos.
Si el tema es humano, si cuenta el drama permanente de existir con todo y las esporádicas alegrías que a veces el azar nos brinda, si su tratamiento es el adecuado para considerarlo arte, cualquier aventura de palabras, remota o próxima, tiene potencialmente la capacidad de seducirnos, de asir en un puño nuestra sensibilidad de lectores.
El complemento de lo que afirmo es que algunas historias, por su cercanía espacio-temporal, nos parecen más entrañables, parte indiscernible de nuestra vida.
Es el caso de Alianzas, primera novela de Elena Palacios.
Por su asunto, y sobre todo por su ambiente, por el espacio que sus páginas deambulan, muchos lectores laguneros, aunque no únicamente de nuestra región, podrán sentir que la savia que da vida al extenso relato es algo que nos concierne, un lugar que alguna vez hemos recorrido y acaso retenemos como tatuaje en la memoria.
Me pasó tal como digo. Al leer, advertí que mi recuerdo se mezclaba con la creatura literaria de Elena Palacios al grado de sentir que la atmósfera no era la que me insinuaban sus páginas, el flujo de su narración, sino la que yo mismo preservo en la memoria.
Así, gracias a esta novela noté que no era poca mi experiencia directa con el mercado Alianza, corazón de nuestra ciudad durante muchas décadas.
Sin querer, el relato de Elena fue estimulante como catapulta de lo agregado por mi recuerdo: viejas caminatas, numerosas vagancias de transeúnte joven por aquellas callecitas llenas de vitalidad y colorido.
Elena Palacios nació en Torreón, Coahuila, en 1967.
Es escritora de narrativa. Sus libros individuales son Cuentos cortos para gente que duerme sola (2018 y 2023), Maté a la mariposa (2022 y 2025) y A vuelta de rueda (2023 y 2024). Creadora del proyecto “La plaquette, revista literaria”.
Ha publicado en las revistas Estepa del Nazas, del Teatro Isauro Martínez, y Acequias, de la Ibero Torreón. Actualmente coordina el taller literario “Libros, letras y café”.
Más allá de la anécdota y los entrañables individuos que aparecen en las páginas de Alianzas, el personaje protagónico, o uno de ellos, es el mismo mercado Alianza del que se perfila una emotiva y sutil biografía, un trazo de su alma.
Construida de manera cronológica —aunque con algunos saltos al pasado—, Alianzas nos comparte la vida de personajes ubicados en el contexto del mercado.
El arranque nos presenta el primer eslabón, la pareja formada por Gregorio y Paulina.
Ambos viven en el mismo espacio donde tienen su negocio de especiería.
A partir de esta pareja se despliega una genealogía que, como ocurre siempre, sufre pérdidas y de accidentada manera supone encuentros que dan continuidad a las vicisitudes de toda vida humana.
La cercanía de una familia de migrantes chinos, también dedicada al comercio en el mercado, sirve para atravesar el peor momento padecido por nuestra comunidad: el genocidio conocido como “matanza de los chinos”.
Desde el arranque del siglo XX, el mercado se convirtió en la zona más agitada de Torreón, el punto donde convergían los destinos de decenas de personas de fuera que, atraídas por nuestra bonanza económica, comenzaron a tejer aquí sus vidas.
Un teatro inevitable de aquellos vínculos, hasta la fecha, es la zona del poniente, donde nació Torreón.
Así entonces, a Gregorio y Paulina se van sumando poco a poco, mientras avanza el tiempo y la novela, las vidas de Teodoro, Alberto, Aurora, Román, Jesús y muchos más que mientras viven la cotidianeidad contrariada de sus existencias, ven pasar los lustros de un espacio que en el presente ya no tiene la gravitación de su época fundacional.
No es posible olvidar en la recomendación de esta novela que su autora muestra en ella dos pericias valiosas para la confección de una historia de amplio aliento: la capacidad para anudar situaciones que dan fluidez al relato y un estilo que en todo momento acusa un lirismo terso, delicadamente poético en la descripción de los caracteres, del espacio físico general y, más particularmente, de la casa y las costumbres populares, muchas de ellas mágicas, que se suman como abundante ingrediente de la narración.
Alianzas es pues una primera novela que no lo parece, sino la obra de una escritora madura y ya diestra en el tejido de urdimbres narrativas que provocan el goce del lector.