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Los riesgos del apagón analógico

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  • Jaime Barrera Rodríguez

Si usted tiene en su casa aún alguna vieja televisión analógica, los primeros minutos de mañana miércoles que la prenda seguramente se encontrará un mensaje parecido a este:

“La programación ha dejado de emitirse por este canal. Puede seguir visualizando este programa en TDT (Televisión Digital Terrestre). Más información en el Instituto Federal de Telecomunicaciones”.

Y es que finalmente llegó a Jalisco el apagón analógico, que como en todas las latitudes representará un enorme desafío para el manejo de los viejos televisores analógicos que podrían representar una muy seria amenaza al medio ambiente por sus componentes altamente contaminantes y dañinos al ser humano.

En México el reto será mayor por el hecho de ser el único País cuyo gobierno decidió regalar (en teoría a los sectores de la población con menos recursos) las televisiones digitales sin tener una estrategia clara y suficiente para la disposición final de los aparatos caducos.

La falta de previsión y de planeación que padecen muchas de nuestra políticas públicas se está volviendo a presentar en el cese de las emisiones analógicas de los operadores de televisión pese a que el proceso en el mundo se inició en 2005 en los países que integran la Comunidad Económica Europea y en un inicio se fijó el 2012 como la fecha límite para que todos los países del orbe hicieran esta transición. Para México el plazo quedó al 31 de diciembre de este año y en lo último en que se pensó fue qué se haría con la tecnología obsoleta.

Por ello el apagón analógico podría ser una gran fuente de contaminación, si como ya se empezaron, los viejos televisores se empiezan a sacar a la calle y tirar en los baldíos más cercanos. Como le informamos la semana pasada, organizaciones ecologistas presentaron ya denuncias ante instancias internacionales por la falta de previsión del gobierno mexicano para manejar las 67 mil toneladas de materiales tóxicos que podría generar el cambio de aparatos, principalmente de plomo, sustancia que representa una amenaza a la salud pública.

Además de la ausencia de una estrategia de recolección de las viejas televisiones, el gobierno federal hizo una licitación para la contratación de empresas especializadas en este tipo de desechos tecnológicos, pero a decir de expertos ambientalistas, es a todas luces insuficiente. Incluso no hay por parte de las autoridades ambientales y de salud una campaña para alertar de los daños y lo que hay que hacer en caso de una exposición a estos contaminantes.

Ante estas omisiones los gobiernos estatales y municipales están abriendo centros de captación e incluso fijando altas multas para quien se sorprenda tirando sus aparatos en la vía pública, pero sin la difusión necesaria.

Como tampoco hubo campañas para invitar a las familias a no tirar su televisor sino utilizarlo con decodificador, con un sistema de cable, para ver películas o jugar videojuegos, o dejarlo incluso como adorno. Así es como el ciudadano puede contribuir a que el apagón analógico no nos resulte un desastre ecológico.

twitter: @jbarrera4

jaime.barrera@milenio.com

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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