Política

T-MEC: agua y territorio en disputa

La vida no puede ser un pendiente, ni depender solo del lenguaje técnico, también debe hacerlo del vital, de aquél que surge en las asambleas comunitarias.

Esta semana comienza la segunda ronda de negociaciones del T-MEC en la que México buscará eliminar aranceles y fortalecer la producción regional, mientras que EU replanteará aspectos del tratado, con presiones arancelarias.

Lejos del lenguaje técnico que utilizará la delegación nacional en las negociaciones, y de las promesas de desarrollo que forman parte del discurso hacia los mexicanos, una gran parte de los habitantes experimenta contaminación, despojo y enfermedades. Esa otra parte que ve el agua como la vida misma y no como un recurso.

Ejemplo es lo que se vive en la Sierra Norte de Puebla donde cada relleno sanitario impuesto sin consulta, cada concesión minera, cada intento de reactivar el fracking, se convierte en un motivo de lucha y defensa contra algo que no es una decisión aislada, sino parte de una lógica que se impone sin importar el color del gobierno en turno.

La semana pasada, el 12 de abril, las organizaciones y comunidades que integran el Consejo Tiyat Tlali de la Sierra Norte de Puebla realizaron su 47.ª Asamblea en San Juan Ozelonacaxtla, localidad del municipio de Huehuetla.

Ahí, se pronunciaron en contra de los basureros que contaminan el agua y el territorio, de los proyectos de rellenos sanitarios; así como en contra del sometimiento de México a EU para aceptar la imposición de proyectos extractivos de muerte, rechazaron también la reactivación del fracking y exigieron libertad para Renato Romero, Pascual Bermúdez y todas las personas criminalizadas por defender la vida.

Aunque el Consejo Tiyat Tlali no está descubriendo nada, es oportuno su pronunciamiento en el marco de las negociaciones del T-MEC. La suya no es una discusión técnica, sino ética: se trata de la defensa de los ríos, por ejemplo, y la denuncia de la criminalización.

No solo cuestionan proyectos, cuestionan la noción de que el territorio puede ser fragmentado, explotado y luego “compensado”, de que el desarrollo viene de fuera, y no desde las comunidades.

Advierten que en las negociaciones del T-MEC los intereses externos se imponen sobre los derechos de los pueblos, reproduciendo dinámicas de despojo, violencia y destrucción ambiental que amenazan la existencia de comunidades, derechos colectivos y bienes comunes que sostienen la vida.

Cuando la tierra habla —y en la Sierra Norte de Puebla lo está haciendo—, no lo hace en términos negociables. Lo hace en forma de advertencia. Ignorarla no solo es un error político, sino antesala de un conflicto que nadie podrá decir que no se vio venir.

Al Margen

Un apunte: el 2 de enero la comunidad de San Juan Ozelonacaxtla clausuró el relleno sanitario localizado en su territorio, la clausura fue ratificada por la Profepa; sin embargo, la madrugada del lunes 13 de abril el sello de clausura fue removido y la reja del ex relleno fue abierta, sin que hubiera un aviso previo, lo que podría constituir un delito federal. Vale la pena apuntar que aún no se da a conocer cuáles son las acciones que se llevarán a cabo dentro del exrelleno… que sigue contaminando.


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Israel Velázquez G.
  • Israel Velázquez G.
  • israelvelazquez@gmail.com
  • Periodista con estudios en Lengua y Literatura Hispánicas por la UNAM. Diplomado en periodismo de investigación por el CIDE, cursó el MasterLAB en edición de investigaciones periodísticas de Quinto Elemento Lab y la Cátedra Connectas Martin Baron, programa intensivo de formación de editores. Ha dirigido medios de Puebla y Guanajuato, y escrito para medios nacionales.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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