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Martes , 23.04.2019 / 18:02 Hoy

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Ikigai, razón por la que te levantas cada mañana

Irma Vela

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Este año que comienza, el mejor acto de amor para nosotros mismos es cambiar hábitos. ¿Cómo se cambian los hábitos? Modificando nuestra forma de pensar. Las prioridades cambian al tomar conciencia del tipo de alimentos adecuados para nuestro organismo, el ejercicio diario que ayuda a segregar endorfinas y los pensamientos positivos que nos llevan a tener un buen día.
¿Cuál es el secreto de los japoneses para lograr tener la longevidad en sus vidas? El Ikigai…
El Ikigai es la razón por la cual te levantas cada mañana, el tener un objetivo desde que te levantas; tu primer pensamiento, es lo que te lleva a tener una buena vida.
Al mencionar el Ikigai, me refiero a un estilo de vida, al conjunto de acciones que nos llevan a la longevidad en nuestras vidas y no nada más es el envejecer sino envejecer siendo joven, activo y satisfecho, pero ante todo, ¡feliz!
El primer pensamiento de la mañana determina tu día.
En el sur de Japón en Okinawa existe un pueblo llamado Ogimi, que es una localidad rural, donde habita el mayor número de centenarios a nivel mundial.
La longevidad se le atribuye a los limones, que tienen alto poder de antioxidantes, y el agua pura utilizada para el té de moringa.
Pero además, los lugareños cuentan con un sentido de trabajo en equipo, que los lleva a ayudarse entre sí y a pesar de haber perdido a 200 mil habitantes en la Segunda Guerra Mundial, el perdón y buen trato hacia las personas los lleva a una alegría de vivir.
Anteriormente en nuestro país, las familias se reunían alrededor de la mesa a conversar mientras se alimentaban.
La oración de gratitud y el saludo han quedado a un lado; el teléfono celular es un agregado obligado y la descortesía está a la orden del día, por atender los mensajes telefónicos.
Retomemos los valores de antaño, cambiemos la actitud, busquemos el retomar las conversaciones familiares, que dejamos a un lado por ir a un centro comercial y cuidemos los unos a otros, como lo hacían nuestros abuelos, que por algo llegaron a viejos.
Y recordando a María Dueñas y su libro El tiempo entre costuras puedo mencionar:
“El destino son las decisiones que tomamos a lo largo de la vida, hasta las que parecen insignificantes”. _

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