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El libro de la semana: Braulio Peralta, "El clóset de cristal" y la escritura como salvación

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  • Irene Selser

Los grandes hombres –y también desde luego las mujeres– suelen ser también grandes muertos. Y perdurables, sin duda. Es el caso de Carlos Monsiváis, que no se ha ido desde aquel sábado 19 de junio de 2010, cuando murió a los 72 años a causa de una insuficiencia respiratoria tras una penosa agonía en el hospital de nutrición "Salvador Zubirán".

El pensador mordaz y acucioso, puntal durante casi medio siglo de la lucha por los derechos de los homosexuales en México, fue velado el día 21 en Bellas Artes y la víspera en el Museo de la Cuidad. El mismo sitio elegido por el periodista y editor Braulio Peralta para presentar el pasado 27 de septiembre su libro "El clóset de cristal", acompañado de la también escritora y periodista Sabina Berman, de Yeana González, directora editorial de Ediciones B y de Alicia Quiñones, editora de la obra.

Y es que a seis años de su muerte, Monsiváis "respira en todo lo que leemos", escribe Braulio Peralta en el capítulo "En la misma ciudad y con la misma gente", el último de un total de 11 de una muy cuidada edición de 220 páginas, donde el autor de "Un mundo raro" (Conaculta), "El poeta en su tierra. Diálogos con Octavio Paz" (Grijalbo/Raya en el agua) y "Los nombres del arco iris" (Nueva Imagen), habla por primera vez de manera perfectamente documentada y abierta de la homosexualidad del autor de "Días de guardar"; activista social en defensa de las minorías sexuales y en las campañas a favor de la educación sexual y la lucha contra el sida, a quien Braulio Peralta respeta y quiere acercar al lector como "el hombre de carne y hueso que fue, el hombre gay" a quien él conoció desde joven y que fue tan criticado "por los gays radicales que querían verlo fuera del clóset".

Pero la labor de Monsi, como le decían los más cercanos, fue "vivir en un armario pero de cristal –añade Braulio–, como dicen los españoles".

En entrevista con MILENIO, del cual es colaborador permanente con su columna La letra desobediente, el autor nos habla de su libro, el primero concebido como un proyecto personal luego de haber trabajado durante muchos años "para los demás".

"Para mí este libro es un despertar a mi vida profesional", afirma Braulio –a quien por cierto conocí en los lejanos años de 1980, cuando hacía mis pininos en la sección internacional de Canal 11. Nuestra jefa común: la siempre beligerante, lúcida y cordial Beatriz Pagés.

Prosigue Braulio: "Yo había trabajado durante muchos años para los demás en el sentido de que he sido editor y trabajo para los autores; he sido periodista y trabajo para los lectores, pero esta es la primera vez que me convierto en autor y trabajo para mí pensando en un proyecto personal. Y es un libro político, porque creo que todo lo que escribimos es político, pero además porque quiere contar una historia clandestina, que no se conocía, la vida personal –que no privada– de Carlos Monsiváis, dado que ningún periodista ni ningún historiador se había ocupado de hacer esa crónica y quise ser yo el que la hiciera".

En efecto, nunca se había escrito de la vida personal de Carlos Monsiváis como tampoco de la historia del movimiento gay en México, temas muy enlazados uno con el otro.

"Yo no podía contar la historia del movimiento homosexual sin la presencia de Carlos dentro del movimiento, y para contarla había que hablar de su homosexualidad, y eso es lo que hice", agrega Braulio.

Ante las críticas –en su mayoría infundadas, porque se dieron incluso antes de que el libro viera la luz– sobre el porqué hacer explícita la condición homosexual del cronista de la Ciudad de México cuando él siempre lo ocultó, Braulio lo explica en forma llana: "Mira, yo estuve presente en todos los momentos donde Carlos estuvo y hay una frase muy común en el medio periodístico, y es que hay reportero con suerte o hay reportero sin suerte. Digamos que yo tuve suerte de estar presente cuando Carlos estaba ahí. Sería muy torpe de mi parte dejar que otros, tarde o temprano, contaran esta historia, y por eso lo quise hacer. Los periodistas siempre vamos a quedar mal parados, a unos les va a gustar y a otros no. Bueno, pues es mi versión, el que quiera hacer otra versión está en la libertad de hacerlo".

De hecho, Braulio invita en su libro a otros –con nombre y apellido– a que escriban lo que en definitiva ha sido la lucha por el respeto a la diversidad sexual en México; exhortando además el día de la presentación de "El closet de cristal", ante un audiencia que colmó el Museo de la Ciudad, a dejarse de "pleitos estériles" y "unir fuerzas" para una lucha que "es común".

Como lo hace en su libro, Braulio insiste durante la plática: "Parto de una idea: lo personal es político y lo político es personal, pero lo personal no necesariamente es privado. Si tú lees el libro, ahí no hay nada privado, todo es personal. Yo no hablo de los novios de Carlos ni cuento sus historias de sábanas, que es un poco el prejuicio de quienes no lo han leído".

¿Hay una dosis de morbo? "De morbo y de prejuicio, porque yo creo que quien opina y no lee actúa con prejuicio, no lo puedo llamar de otra forma. Y con más razón si es el tema gay".

"Contento" de que el libro haya sido muy bien recibido por los lectores –según nos confirmó su editora, Alicia Quiñones–, Braulio Peralta lo está doblemente porque ha recibido también muy buenas críticas "de las mujeres": "Adriana Malvido, Sabina Berman, tú... Hay muchas lectoras mujeres de las redes que me lo han comentado y solo hay una crítica que es de un hombre, positiva también por cierto, la de José Luis Martínez S. Pero la crítica principal proviene de las mujeres, como si las mujeres tuvieron mayor apertura que los hombres ante el tema que abordo".

Sobre qué puede significar el libro para el debate en México sobre el matrimonio homosexual –impensable hasta hace pocos años–, el Premio de Periodismo Cultural Fernando Benítez (2003), premio El Gallo Pitagórico, en el Festival Cervantino en 1981 y Premio PEN México a la "Excelencia periodística" en 2011 por su trabajo en la defensa de los derechos humanos de las minorías, nos dice: "Con los sucesos de la Iglesia católica, la marcha en defensa del 'matrimonio natural' y la reticencia de algunos gobernadores a acatar lo que ya juzgó la Suprema Corte de Justicia sobre los matrimonios iguales para todo tipo de sexualidad, yo lo considero un libro necesario y ojalá forme parte de un debate que ya abrió el presidente Enrique Peña Nieto cuando dio a conocer su iniciativa y que ahora lo está retomando el PRD. ¡Ojalá lo sea! Porque esta guerra política ya la ganamos desde la decisión de la Suprema Corte, lo que procede ahora es legislar y que los diputados, los senadores y los gobernadores reticentes sepan que la ley es para todos, no para un sector. Tan sencillo como decir que la libertad sexual también está en la heterosexualidad".

Braulio, nacido en Tuxpan, Veracruz, en 1953, co-fundador del diario "La Jornada" y de la revista "Equis, Cultura y Sociedad", además de ex director editorial de Random House Mondadori y editor del Grupo Editorial Planeta, reconoce que le costó mucho definir el estilo. Tantas voces desde su propia voz. La primera persona, la segunda, diálogos, múltiples entrevistas...

"Me costó mucho, sí, sobre todo leí mucho primero. Segundo, quería acudir al género de la crónica porque yo siempre trabajé la entrevista, y quería hacer una crónica con un coro de voces y no podía excluir mi propia historia. Entonces hay una incursión del tú que soy yo, y una incursión del yo que tiene que aparecer necesariamente porque yo mismo fui un activista social desde los años de 1970 a la fecha. No había manera de excluirme y además no había manera de que no me pusiera de pechito, de ejemplo, de lo que iba a escribir y a fuerza tenía que dar la cara, no había de otra."

Y ese es uno de los grandes méritos del libro, además de contar la historia de casi medio siglo de lucha por la diversidad sexual y cultural. Un libro valiente y muy honesto también desde su propia voz y su propia experiencia.

"Sí, quise hacer un libro muy sincero, muy arriesgado, con un estilo personal más allá de escribirlo bien. Lo que buscaba era que la gente, que el lector sintiera, que no estuviera ajeno a lo que estaba leyendo y viviendo de mi parte".

Braulio meditó el libro durante tres años, pero comenzó a trabajarlo hace dos. "Lo parí después de mi secuestro en agosto del año pasado, estuve muy mal y la escritura me salvó, me permitió seguir adelante y en la soledad con el dolor del secuestro y la pérdida de todo tipo que me ocasionó, con el estrés postraumático que viví pude escribir esta crónica. ¡Me salvó escribir!", reconoce el autor al evocar el día en que, engañado por un supuesto fan de las redes sociales, fue drogado y despojado de todas sus pertenencias, además de ser golpeado y su coche chocado.

Le preguntamos a Braulio si tiene "otro hijo en puerta", después de disfrutar la maternidad por el recién nacido. Se ríe y nos adelanta: "Sí, claro, estoy ya con otro libro pero me voy a tardar mucho, dos o tres años. Estoy haciendo mucha investigación de campo porque me quiero ocupar de un tema desde el punto de vista humano más allá del tema de la violencia, del secuestro o del tema de las drogas: quiero hablar de los adictos. Pero apenas está en ciernes y nunca sabes lo que va a pasar con un libro".

Tal vez resulte igual de esencial que "El clóset de cristal" y Alicia Quiñones, también periodista y poeta, quiera publicarlo en Ediciones B. Sobre el libro de Braulio, dice que "supe que era muy importante desde que él me habló del proyecto. Como se ha dicho, es un tema que se aborda por primera vez en México y que refleja esta otra faceta de Carlos Monsiváis que todos sabíamos, pero que nunca se había escrito. A la vez, es un libro esencial para entender la lucha por los derechos humanos de los homosexuales y de la diversidad sexual en su conjunto. Ahí radica la gran importancia del texto, en la forma en que Braulio hace el recuento, en la forma en que descubre esta faceta de Monsiváis, con mucho respeto, pero sobre todo este libro es una crónica, un testimonio de lo que el mismo Braulio Peralta vivió y eso le da un valor adicional indiscutible periodísticamente hablando".

Desde hace un año, la apuesta de Ediciones B y de su directora editorial Yeana González es impulsar los temas relacionados con la diversidad sexual y el movimiento de gays, lesbianas, transexuales y transgéneros; de ahí los títulos ya publicados en el país como "Chulos y coquetones", de Antonio Bertrán, "Ayúdame Supermana", el primer libro de Daniel Vives, que rescata la historia de una transexual que nos habla de su proceso y los consejos que ella puede dar, y el título más reciente, "¿Mi hijo es gay?", de Juan Pablo Arredondo, con prólogo de Martha Debayle, el cual invita a reflexionar a los padres sobre los prejuicios en torno de la homosexualidad.

"Ediciones B está apostando por esta línea dentro de su sellos y colecciones –concluye Alicia Quiñones–. Ha sido muy importante la respuesta que ha tenido de parte de los lectores y por eso continuamos. Y se nota que hacía falta en el mercado editorial y sobre todo en la oferta editorial hacia los lectores, que es lo principal."

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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