Cultura

Una extraña criatura en el Centro Histórico

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Un amigo tuyo, al que consideras tu corresponsal en el Centro Histórico, te había comentado sobre la existencia de una extraña cosa a la que daban forma de animal en una casona antigua, frente al Templo Mayor, donde un colectivo de artistas trabajaba a marchas forzadas.

Transcurría el tiempo y él insistía en proporcionarte pormenores sobre los avances de la estructurara, hasta que un día decidiste ir para cerciorarte con tus propios ojos sobre la existencia de la mentada criatura.

—La semana que entra voy- le dijiste.

—Tiene un nombre difícil de pronunciar; pero estoy seguro que te interesará a ti, que te gusta publicar cosas interesantes y curiosas- te comentó por teléfono.

—Gracias, mi hermano— le dijiste a tu amigo, el veracruzano Jesús Navarro Reyes, un economista egresado del Poli.

Navarro es de esos camaradas que siempre está pendiente de lo que sucede en su entorno y, con su capacidad de asombro, siempre te avisa de alguna novedad que él considere pertinente darla a conocer.

Hasta que decidiste programar una visita. Para eso, antes que nada, te enviaba fotos de la “cosa”, pero no le encontrabas forma, pues era como un rompecabezas.

—Es un tlacuache y ya está su caparazón.

—Ah, chingá, ¿tlacuache, caparazón?

Y te entró la curiososidad.

Entonces llegó el día.

Ingresamos al edificio de la Autoridad del Centro Histórico de Ciudad de México, donde el colectivo Artefakta, pronto lo supiste, había bosquejado la extraña figura para que sus integrantes le dieran forma.

Era el resultado final, después de dos meses, de un colorido alebrige formado con piezas que representaban animales en peligro de extinción.

En su elaboración también destacaba el empeño de vecinos, empleados y visitantes, quienes moldearon y pintaron con paciencia cada una de las partes.

En el segundo piso del edificio de la Autoridad del Centro Histórico, habían facilitado sus instalaciones para dar forma a la escultura de papel periódico, engrudo y una base de alambre.

Ya iban adelantados, pero no le encontrabas parecido a nada, aunque tenía una larga mandíbula.

Paulina Yomaina Arce Velázquez, integrante Artefakta, el colectivo convocante para la manufactura de lo que supiste es un alebrije, detalló:

—Estamos colaborando para realizar, conjuntamente con la ciudadanía y la Autoridad del Centro Histórico, un alebrije monumental que va a participar el 17 de octubre en el desfile de alebrijes.

El colectivo está formado por artistas y artesanos, la mayoría mujeres. También colaboran muchas otras manos.

—¿Cuántas, en promedio?

—Cada día venimos unas cinco o seis personas, pero hay demasiadas manos involucradas; tanto, que hasta las personas que tienen que cubrir sus fotos cívicas, han colaborado con nosotras.

Y también participa un maestro cartonero, conocido en el barrio como daniel cubo, quien los asesora en la confección de lo que salió esta extravagante figura

—¿Lo puedes describir?

—Tiene la cabeza de xoloitzcuintle, branquias de ajolote, cuerpo y patas delanteras de la tortuga loro, que es una tortuga endémica del norte del país y que se encuentra en peligro de extinción, y sus patas y cola de tlacuache. Y este año tiene un nombre súper rimbombante

—Dímelo…

—Se llama Tlacoachxolalt.

Y aquí está la obra, concebida por integrantes del colectivo Artefakta y moldeada por numerosas manos que amasaron alrededor de cinco kilos de harina para hacer el engrudo; 15 kilos de papel periódico y 40 frascos de pintura, de los que floreció este alebrije de colores muy vivos. Esa fue la idea.

—De colores vivos y variados,

—Sí; de azules, por ejemplo, hemos ocupado seis tonos, y combinamos otros tres, para darle diferentes matices.

—Y esas flores…

—Bueno, no solo eso. Ya no lo pudimos poner tanto en alebrije, pero en la pintura se van a dar cuenta que hay corales, tiene representación de la biodiversidad mexicana, verán que hay cactus, cactáceas, hay huellas de animales mexicanos, de aves, algunos insectos…

Y no puede escapar el nombre de otra integrante del colectivo, quien bosquejó el alebrije Lorilei Parra, traductora, gestora cultural, acuarelista y cartonera, presidenta del Instituto Mexicano para el Desarrollo Artístico y Cultural de las Comunidades, A.C y, por supuesto, integrante del colectivo.

El propósito de Artefakta es por el gusto de hacerlo y de participar en el magno desfile de alebrijes que ya se avecina y que partirá de la Plaza de la Constitución, para recalar en Paseo de la Reforma, donde, como cada año, serán exhibidos al aire libre… para ser apreciados por todo el mundo.


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Humberto Ríos Navarrete
  • Humberto Ríos Navarrete
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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