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Viernes , 22.03.2019 / 15:08 Hoy

Crónicas urbanas

Misteriosa muerte de un defraudador

Humberto Ríos Navarrete

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Esperaron días, meses, con la esperanza de recibir el dinero invertido, pero la tardanza se alargó y decidieron denunciar en la procuraduría de la CdMx; un grupo lo hizo en Coyoacán y el otro en la Fiscalía de Investigación de Delitos Financieros, en el denominado Búnker, donde primero aceptaron la querella y después, el pasado viernes, les dijeron que siempre no y los enviaron a la General de la República. La desesperación de unas 300 familias defraudadas, cuyo monto, según cálculos, asciende a 600 millones de pesos, es una olla de presión que bulle sigilosa.

Lo sabe Ruperto Vargas Maya, cuya furia lo ha llevado a investigar el "supuesto suicidio", como dice, del presidente de Administradora y Desarrolladora Finver Prenda Segura, Salvador Chong Guerra, así como el paradero de otros involucrados, quienes urdieron el fraude con paciencia, según deduce el propio Vargas —y otros—, cuyo monto de inversión asciende a un millón 750 mil pesos.

"Nadie se suicida con 500 millones de pesos", había deslizado Vargas el pasado jueves, cuando todavía tenía esperanza de que el asunto quedara en manos de la Procuraduría General de Justicia de la CdMx; pero el viernes por la noche, después de salir del Búnker, dejó caer su pesimismo y su indignación: "Es muy triste que nuestras autoridades, después de tres meses, no nos hagan justicia y hoy nos dicen que fueron turnados a la Procuraduría General de la República".

Son las palabras de un hombre, con 66 años, jubilado, quien como otros fue enganchado en abril de 2014, durante la Expo Franquicias, en el World Trade Center, donde una asesora financiera lo invitó a visitar el quiosco, "atendido por el señor Salvador Chong Guerra, presidente y dueño de la empresa, que junto a otras personas daba explicaciones sobre el giro de la empresa, que se dedica a vender franquicias de casa de empeño".

Era uno de esos lugares donde se concentra gente en torno a personajes que usan ademanes estudiados y palabras comunes para seducir, algunas veces auxiliado por sus más destacados pupilos quienes con el tiempo llegan a dictar pláticas en salones donde hacen creer que pueden ganar dinero fácil y rápido.

El mismo Chong Guerra, recordaría Vargas Maya, les dijo que tenía en puerta la apertura de varias casas de empeño en todo el país, "ya no para franquicitarios, sino para la creación de una nueva empresa llamada Finver, de las cuales nos ofrecía ser socios ganando un rendimiento anual de 2 por ciento mensual".

Y pasaron 6 meses.

El 10 de noviembre de 2014 Vargas Maya se unió como socio con 900 mil pesos; después, el 2 junio del siguiente año, con 850 mil. En agosto de 2015 solicitó el retorno de su primera inversión, ya que era un mecanismo que se debía hacer tres meses antes del vencimiento del contrato, pero...

Y empezaron los problemas: no hicieron ningún depósito programado para diciembre, y "finalmente desapareció la empresa, sin dar explicaciones", ni devolver nada. Lo mismo les sucedería, en forma paralela, a otros inversionistas, con quienes Vargas Maya se había conocido en reuniones convocadas por la empresa.

Y comenzó la pesadilla.

***

Otra de las defraudadas, Marta Verónica Ayala y su familia, cayó en la trampa cuando buscaba educación financiera. "Estábamos interesadas en cómo poner a trabajar nuestro dinero", dice, y sí encontraron pero a las personas equivocadas.

—¿Y cuándo saben del fraude?

—No nos habíamos dado cuenta de que era parte armada de un fraude; pero como se vinieron dando las cosas desde noviembre, cuando dejaron de depositar 2 por ciento de rendimiento...

—Y su familia empezó a sospechar.

—Sí, cuando contactamos a la gente de Prenda Segura y nos avisaron que estaban haciendo las actualizaciones y todo esto; pero como por el 19 de febrero pasado, nos dicen: "Sabes qué, fue un completo fraude, hay más de 300 familias".

—Quién se los dijo.

—Los defraudados, personas con las que ya estábamos en contacto. Nos dijeron que la empresa había desaparecido.

—¿Y cómo se conocieron?

—Por los cocteles que la empresa hacía para anunciar cómo iban las operaciones. Somos más de 300 familias y es importante que las autoridades se den cuenta de qué es lo que realmente está sucediendo porque la información no es clara.

—Ustedes denunciaron en febrero.

—Nos enteramos en febrero de que había desaparecido; ahora, la información que se ha venido manejando es muy sospechosa; no tenía entendido que el director general, el señor Salvador Chong, había fallecido...

Y no solo ella.

***

Ruperto Vargas Maya es de baja estatura y hablar rápido. Es de los que difícilmente baja las manos en una batalla. Eso parece. En cada palabra arrastra su indignación. Tensa las mandíbulas. Le brillan los ojos.

Ha hurgado aquí y allá sobre el personaje principal de esta trama y sus cómplices; mantiene contacto con varios defraudados, algunos de ellos de Monterrey, y su curiosidad lo ha llevado a dudar sobre la muerte de Chong.

Ha visitado domicilios de tiendas de empeño Prenda Segura para cerciorarse de que desaparecieron, mientras que otras cambiaron de domicilio, como la que estaba en Canal de Miramontes y Calzada del Hueso.

Junto con una treintena de defraudados, es defendido por un mismo abogado; otros contrataron diversos despachos. Frente al Búnker, donde se han reunido, se supo que hay más víctimas de Chong, entre ellos varios pilotos aviadores.

—En cuánto tiempo empieza a ganar.

—Estuvieron depositándome poco menos de un año —responde Vargas Maya—, porque al año se empezó a desquebrajar la empresa y ya no me depositaron. En diciembre de 2015 desapareció, llevándose mi patrimonio y el de 300 inversionistas de toda la República.

—¿En qué momento quiebra la empresa?

—Desde que los depósitos ya no llegan en su momento. Y quizá no quebrada. El fraude estaba fraguado con mucha antelación, incluso en junio y julio habían hecho una invitación para que quien invirtiera más le iban a dar un rendimiento extra.

—¿Cómo se da cuenta del número de personas?

—Porque en las juntas y eventos que tuvimos mencionaban que ya había 300 inversionistas en toda la República.

—Y deciden hacer una denuncia.

—Sí, cuando deja de pagarnos y me dan largas.

—Qué le dicen.

—Pues que me espere, que van a ver, que porque el difunto... que supuestamente se murió Salvador Chong el 24 de noviembre de 2015... Pero no nos reportaron en su momento —y hace un gesto de incredulidad—, sino mucho después nos enteramos que se había suicidado el 24 de noviembre de 2015, poniéndose una bolsa, inyectándose gas helio y respirándolo. Bueno, primero nos dijeron que se había dado un balazo.

—Pero hay una denuncia...

—Hay una acta de-de-fun-ción...

—Del señor Chong.

—Del supuesto señor Chong... que se suicidó.

—Pero por qué dice supuesto.

—Nadie se suicida con 500 millones de pesos, y a mí se me hace que es falso ese suicidio.

—Usted pone la denuncia aquí en la procuraduría.

—Pusimos la denuncia en marzo de este año.

—Y qué les dicen.

—Nos traen a la vuelta y vuelta.

Rabia, zozobra y desesperación, mientras tanto, es lo que se refleja en el rostro de los defraudados, algunos de ellos pilotos aviadores, quienes confiaron su dinero a una empresa cuyos socios no han rendido cuentas.

Hasta ahora se sabe que Salvador Chong Guerra, de 47 años, de ocupación "financiero", murió el pasado noviembre. "Asfixia por sofocación en su variedad de confinamiento", dice el acta conseguida por Vargas Maya.

Pero las dudas aletean.

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