Cultura

Brenda Islas, una virtuosa de la lente

Su pasión por la fotografía es contagiosa y por primera vez comparte su experiencia para ser publicada. Por eso debe ser que sus palabras están a flor de boca, mientras mueven sus inquietos ojos a través de sus geométricas gafas de armazón oscura.

Es Brenda Islas, con 25 años de fotógrafa, quien traslada su creatividad a través del pincel; por eso parece esconder sus cuadros al óleo que bosqueja en la quietud de su estudio. Es su nueva incursión en el arte plástico que mantiene en secreto.

Por eso —quizás— intervino su exposición en la galería Claroscuro, donde conociste esa obra que impacta a primera vista; un experimento fotográfico cuya intención fue reflejar el paso del tiempo en mujeres durante el climaterio. Fue por eso que intervino las imágenes con una serie de elementos sobre un alargado bastidor.

Brenda es cauta para definir su obra y por eso tiene cuidado de mencionar la palabra arte, que, según el diccionario, significa maestría, técnica, destreza, etcétera, que usa para captar imágenes comerciales, donde los encuadres van en ese sentido.

Brenda Islas
Brenda Islas


En su vida profesional Brenda Islas ha tenido retos donde resalta su profesionalismo y creatividad.

Algunos difíciles; otros no tanto.

Y lo ha demostrado cuando ciertos personajes piden sus servicios, como sucedió con la actriz británica Naomi Watts, quien después de mirar su portafolio fue escogida para que la fotografiara durante sus nupcias en Ciudad de México.

En aquella ocasión un amigo le preguntó si estaba nerviosa ante semejante reto y ella contestó que no, que más bien estaba emocionada. Mostraba su seguridad, carácter y profesionalismo.

Pero retrocedamos.

¿Y de quién es Brenda Islas cuando hablamos de Brenda Islas, quien hace poco dio un espectacular giro como virtuosa de la lente?

—Brenda — responde en su estudio de la colonia Cuauhtémoc— es una fotógrafa que se ha dedicado a generar memorias a través de la imagen. Desde niña agarraba la cámara de su mamá a escondidas; se la llevaba a la escuela y ahí es donde empezó con el gusto y el gozo de entender lo que era la fotografía.

—Y hasta la fecha…

—Sí: Agarrar la cámara para generar memorias, recuerdos y plasmar muchas emociones.

—¿Y sí captas las emociones?

—Esa pregunta es bien interesante. Lo que creo que capto, definitivo, sí son las emociones, pero necesariamente tiene que ver mucho con el estado de ese momento mío. Yo también he dicho que hablar de la persona o de lo que retrato habla más bien de mí. Entonces muchas veces las emociones que capturo son mías, más que del otro.

—Lo tuyo se refleja en otras.

—Exactamente.

Brenda, a quien gusta que le llamen fotógrafa, nada más, tiene años practicando esta profesión en Ciudad de México, donde también estudió. Dice que su actividad va dirigida más bien a la fotografía publicitaria y documental.

“La fotografía es mi raíz, mi base”, dice.

—Lo que tú haces son fotos posadas.

—Dirigidas, controladas— aclara de inmediato.

—Sobre todo con modelos…

—Con modelos, ciertamente, y también con muchos celebrity, gente que no se dedica per se al modelaje; como futbolistas, muchos deportistas en general. Y también muchos actores, que es muy distinto a un modelo.

—Y actores.

—Me encanta trabajar con actores porque puedes trabajar una profundidad de matices en sus expresiones, emociones, que es lo más hermoso; hay una gama amplia de gente con la que trabajo.

—¿Primer personaje que has retratado que tenga a la mente?

—Checo Pérez, por ejemplo. Él no es un actor. Entonces es una de las personas complejas de dirigir.

—¿Y de actores?

Brenda Islas
Brenda Islas


—Bueno, de esos si hay muchos. Se me ocurre… la más cercana que se llama Chula de Clawn, la payasita; con ella es maravilloso todo lo que ocurre; es una sinergia maravillosa, entiendo su mundo; ella genera su propio mundo, entonces me invita y lo que hago es literal: Ver todo eso en sus ojos y me convierto en esa parte como de su escenario y lo que hago es fotografiar eso: tratar de plasmarlo en una imagen y eso es una belleza que enriquece mucho la creatividad.

—¿Y de actores?

—Sebastián Yatra… Es que hay varios.

Entonces llegó el momento en que le presentaron la propuesta para que fotografiara a la actriz Naomi Watts, quien “quedó fascinada” cuando le mostraron el portafolio de Brenda Islas.

—Y salió en la portada de una revista…

—Sí, ella es Naomi Watts. A ella la fotografié. Es bien padre. Porque ella vino a casarse a México, por alguna extraña razón decidió México, y para ese momento le propusieron mi portafolio, porque de vez en cuando hago fotos de bodas con personajes muy particulares… en el medio artístico, también de la tele, y justo cuando vino a México estaban buscando un fotógrafo para su boda. Y en cuanto le compartieron mi trabajo le fascinó, le gustó mucho el aproximamiento que yo tengo.

—Y te eligió.

—Al final me eligió para hacer sus fotos y entonces estuve dos días trabajando con ella: que, literal, fue documentar todo el proceso de su boda, desde el día anterior que fue esta escena del rompehielos, como le llaman, invitaba sus cercanos, familiares, todo, les hice una sesión muy pequeña a ella, su familia, a Billy, que es con quien se casó, su esposo, personajes increíbles. Eso es un ejemplo de lo que hago. Esta idea de hacerlo mucho más cercano y a ellos les encanta como esta visión que tengo como de ojo de publicidad editorial, pero también documental, hago como esta unión de caminos fotográficos y el resultado les encanta. Es muy cinematográfico.

—Tú piensas muy bien en los encuadres.

—Sí, y en este caso en particular, algo que quería fue justamente trabajar con esta luz dura, brillosa, colores resaltados, dar como este aspecto como si fuera… fotoperiodismo, como si fuera una situación social y controlada. Entonces se volvió algo padre. Me gustó mucho el resultado y, justo, la participación de ellos, que estaban dispuestos y se dejaron fotografiar tal cual, como los iba imaginando, y todo iba corriendo en el proceso. Para mí es como ir descubriendo. Es como crear al instante. Ir creando, pensando en la que sigue. Me encanta. Es un ritmo muy padre. Hacemos fotos familiares en diferentes espacios del lugar. Y después el proceso documental de la boda, la cena, brindis.

Brenda Islas
Brenda Islas


—¿En dónde fue?

—Eso fue la capilla del Centro Cultural Helénico, aquí en la Ciudad de México. Ellos se hospedaron en un hotel de Reforma.

—¿Qué sentiste cuando te plantearon ese trabajo?

—La verdad es que solo emoción. No tuve ni un segundo de ponerme nerviosa.

Y su más reciente irrupción impresionó con su propuesta: cinco fotografías de mujeres, incluido un autorretrato, mujeres de entre 45 a 65 años de edad. Fue el resultado después de ensayar con 15 participantes, incluida ella.

—¿Cómo estuvo?

—Mujeres que son invitadas a este proyecto para poder hablarlo, escucharlo, compartir sus experiencias, y se vuelve una sesión tan hermosa de intercambio de emociones donde una puede ver a la otra que nos pone en una vulnerabilidad a todas. Es un retrato que hago de frente a frente, con esta conciencia de hacer un retrato muy particular de momentos muy auténticos.

—Un proceso largo.

—Son sesiones de 15 a 20 minutos donde estoy disparando y esperando estas reacciones y al final tengo una gama de emociones capturadas en cada una donde yo decido cuál en particular es el momento que se me hace más auténtico o más transparente en cada una. Era como un duelo, pues también sentía esos cambios en su propio cuerpo. Todo empieza a fluir de manera tan mágica, natural, lógica para ellas. Esa pieza es para ver la transformación, los cambios que no se detienen, que ya no hay vuelta atrás. Lo empiezas a percibir en tu cuerpo, pero lo ves en la pieza también. Le doy vida a la pieza. Ese era el objetivo principal para mí: darle vida a la pieza.

—Tú haces una especie de performance…y cuando tu empiezas a intervenirlas fue ahí mismo o en la galería o fue antes.

—Se montan, se pegan las fotos en un bastidor, hacerlo manual. Espero un día que se sequen y empiezo a intervenir la pieza. Empiezo a avejentar con diferentes materiales toda la pieza.

—Todo un rito.

—Exactamente: un rito.

Se emociona cuando describe el proceso de la obra.

—Echo café, echo tierra, empiezo a darle color a la pared con gis, polvo de gis, empiezo a tallar y a echar más agua. Es una exploración. Una búsqueda en el proceso.

—Algo que te nació.

—Algo muy instintivo.

—Tu sensación, tu instinto.

—Mi urgencia.

Y así, Brenda Islas, de 43 años, interviene su pieza, incluidos los restos de café líquido y el desgarre parcial del pliego, para exponer el orgullo de ser mujer y la situación de fragilidad que enfrentan durante esa etapa de sus vidas.

Brenda Islas
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Humberto Ríos Navarrete
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