Quien piense que el movimiento estudiantil de 1968 quedó ya en el pasado, no ve con nitidez el problemático presente que enfrentamos.
¡Qué curioso! --por decir lo menos-- que la crisis que se vivió en aquellos años era el preámbulo de los juegos olímpicos, que por primera vez se celebraban en una nación latinoamericana; como la es la de ahora, previa al mundial de futbol, del que México será sede por tercera ocasión, y nuevamente único país en el mundo en tener ese … ¿honor?
Pienso en esto mientras veo Pase de lista: el musical que despierta la memoria del 68. El estreno de esta puesta en escena sucede exactamente al día siguiente de la captura y muerte de El Mencho; los medios de comunicación siguen informando de los disturbios y bloqueos; y sin ir más lejos el mismo día que mis alumnos en la FES Acatlán me pidieron no tener clases pues no sabían si tendrían forma de llegar a la facultad.
La obra parte de la creación original de Víctor Andrade, con dramaturgia compartida entre él e Iván Sotelo, quien también dirige el montaje. La anécdota sitúa la acción en las horas posteriores a la tragedia del 2 de octubre y se desarrolla dentro de una habitación donde seis estudiantes se resguardan tras los hechos ocurridos en la Plaza de las Tres Culturas.
A partir de ese encierro surge una asamblea involuntaria en la que los personajes confrontan sus miedos, deseos, contradicciones y posturas políticas. Lejos de construir figuras heroicas, Pase de Lista se enfoca en personas comunes y en los dilemas cotidianos que aparecen cuando se vuelve inevitable decidir entre callar o tomar posición.
Ahí, en ese espacio cerrado, esos jóvenes explican, cuestionan, recuerdan, defienden los por qué de su participación en el movimiento. Algunos con absoluto convencimiento, otros sólo por curiosidad, y otros obligados por las circunstancias.
Como bien se explica en el programa de mano, “Pase de Lista presenta un relato íntimo y poderoso: mientras afuera se desata uno de los episodios más oscuros de la historia mexicana, dentro de un cuarto de seguridad se forma una asamblea donde conviven la memoria, el miedo, el amor, la rabia y la esperanza. La obra evita el retrato de héroes o mártires y se centra en personas comunes que decidieron no callar. Así, da voz a quienes estuvieron allí, a los desaparecidos y a quienes siguen diciendo ‘Presente’. La música original toma referencias como los Beatles, la trova latinoamericana y el espectro musical de la época.
“Esta música no ilustra la narrativa, sino que constituye el motor de la historia, conecta con la memoria colectiva y toca las fibras emocionales del público. El formato musical resalta la metáfora de alzar la voz, similar a lo que ocurre en marchas y luchas sociales, y hace que el mensaje resuene con mayor fuerza.
“La puesta en escena narra el movimiento estudiantil desde la vida cotidiana, lejos de las cifras frías, y con enfoque en los vínculos humanos: amistad, amor joven, dudas, miedos e impulsos de resistencia. Pase de Lista dialoga directamente con el presente y recuerda que la memoria es una responsabilidad colectiva, no un acto del pasado.
“El montaje se dirige a nuevas generaciones que no vivieron el 68 pero heredan sus consecuencias, y busca acercar esta historia mediante una narrativa ágil y música que tiende puentes emocionales. Más que una reconstrucción histórica, representa un acto de memoria viva y una invitación a no olvidar y a nombrar a quienes ya no están, al tiempo que cuestiona cuánto ha avanzado la sociedad en temas de justicia y represión”.
La música y las letras son de Víctor Andrade. Felicidades por ese gran trabajo; y el equipo creativo se completa con Miguel Pérez Cuesta (diseño de iluminación); Rosaura Pérez Sans (dirección de movimiento); Jorche Martínez (diseño de audio).
El elenco lo integra un grupo de talentosos jóvenes Dafne García (a quien hace unos meses vimos en el musical Para la libertad, que también se desarrollaba en el marco del movimiento del 68), Begoña Ibarreche, Víctor Andrade, Diego Enríquez, Tannia Dávila, Lorenzo López, Luis Mario Peralta, Natalia Quiroz y Tomás Castro.
La dirección musical está a cargo de Rubén Ramos de Acha, quien realizó los arreglos musicales junto con Joy Schabes. Ambos forman parte de la banda en escena, junto con Zeze Figueroa Ramos y Luis Alberto Alemán Zavaleta.
Pase de lista, que se presenta todos lunes de marzo y abril en el Foro Shakespeare, nos recuerda que hace 58 años el país estaba incendiado en demanda de causas que, lamentablemente, siguen vigentes. ¡Hay que verla!