El gran dramaturgo Hugo Argüelles, más allá de los singulares títulos con los que bautizó sus obras (que incluían siempre el nombre de algún animal), es famoso por la profundidad psicológica que imprimía a sus personajes, llegando hasta las raíces más profundas que motivaban sus acciones.
Tuve el privilegio de ser su alumno, y el placer de verlo diseccionar textos de otros muchos autores, y de apreciar el detalle y el cuidado con los que bordada los propios.
Traigo esto a colación, porque vi el domingo pasado, uno de las últimas obras que estrenó en vida: Los gallos salvajes, que por x o z razones nunca había yo leído ni visto en escena. ¡Y qué maravilla!
Se trata de un texto en el que se aborda el difícil tema del incesto, que visto desde la profundidad y complejidad con la que Argüelles escribía, cala hondo, muy hondo. Es una obra que impacta, que golpea, pues no hay ni dobleces ni vericuetos: las cosas son en escena lo que son en su terrible realidad.
A la brillantez del texto hay que sumar la muy atinada dirección de Óscar Rojas, quien pian pianito (como decían las abuelas) se va construyendo una sólida carrera en esta nada fácil tarea.
Aunque muy cuidadoso, para no caer ni en lo grotesco o lo vulgar, Rojas es profundo, claro y contundente para exponer la obra y el tema con toda su fuerza y complejidad.
Para lograrlo,se vale del talento de tres buenos intérpretes, quienes ofrecen un trabajo pulcro, medido, y con un empuje admirable.
No es una sorpresa ver tan bien a Antonio Monroi, a quien conocemos de mucho tiempo atrás; siempre adusto y en personajes de carácter, como el que aquí interpreta. Muy bien Jesús Benavente en el muy difícil papel del padre abusador.
La sorpresa del elenco es Chistian Ramos, joven tapatío quien dota al papel del hijo de todo el coraje, enojo y resentimiento que se requiere, y al mismo tiempo muestra su debilidad y sufrimiento por el conflicto extremo que le toca vivir. Además, Christian posee la apostura más que suficiente para encabezar cualquier elenco televisivo. Ojo con él, le deparan grandes cosas.
Los gallos salvajes se presenta todos los domingos hasta el 4 de junio en La Teatrería (Tabasco 152, colonia Roma), a las 19 horas.
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