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Lunes , 18.03.2019 / 22:58 Hoy

Gajes del orificio

Fleet Foxes contra Café Tacuba

Hugo García Michel

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Las comparaciones pueden ser odiosas, pero a veces también resultan muy útiles. Por ejemplo, cuando queremos entender por qué de las abismales diferencias que existen entre la música contemporánea que se hace en México y la de otras latitudes del orbe.

Los músicos nacionales de rock suelen afirmar que sus obras se encuentran a la altura de las de cualquier parte del mundo, incluidos los países anglosajones. Como frasecita nacionalista es muy bonita, pero en realidad se trata de una declaración que no se sustenta en la realidad y que no aguanta un análisis comparativo.

Veamos dos discos recientes: el Crack-Up de Fleet Foxes y el Jei beibi de Café Tacuba (sí, así escribo Tacuba: con u y no con v).

Crack-Up es un disco de una finura exquisita, música de atmósferas pastorales, con armonías vocales de belleza exultante, melodías perfectamente construidas y una variedad de sonidos que sin embargo mantienen una unidad estilística a toda prueba. Letras misteriosamente poéticas y un alma que permanece ahí para transmitirnos los más diversos sentimientos y sensaciones. Una obra a la vez emocional y cerebral, inteligente e intensa. Un álbum que entre más se le escucha más cosas nuevas se le descubren. Un trabajo musicalmente serio y a la vez pleno de matices y frescura.

Jei beibi (juro que así se llama) es un plato indigesto y sin identidad que intenta ocultar su medianía artística en la corrección política y la promiscuidad popera. Carente de atmósferas creíbles, con voces chillonas y desagradables, sus melodías son elementales y los arreglos apenas correctos (y no siempre). Las letras resultan obvias y en ocasiones panfletarias. La emoción se siente impostada, cursi y melodramática. No hay identidad musical y al final el disco va a ninguna parte. Puede escuchársele muchas veces, sin que eso nos lleve a descubrir algo que nos sorprenda. Un trabajo plano y repetitivo que termina por resultar aburrido y monótono.

Pues sí, las odiosas comparaciones.

Twitter: @hualgami

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