Ninguna vida tiene precio, ese es el punto de partida, pero en políticas públicas y en estudios académicos sí es posible estimar cuánto le cuesta a la sociedad que sus habitantes mueran por una u otra causa.
Las muertes viales han estado por años subestimadas, normalizadas, como un subproducto indeseable, pero inevitable del desarrollo, casi como si estuviéramos hablando de selección natural. Es terrible porque es cierto.
Es mucho más sencillo visualizar las muertes que dejan el crimen organizado, el cáncer o la diabetes. Hay una razón lógica, son muchos los especialistas formados en esos campos y colman la discusión pública. En cambio, los analistas en seguridad vial son casi inexistentes.
Entonces, ¿cuánto cuesta una vida?
En México la muerte de una persona joven en un accidente vial equivale a 2.8 millones de pesos. ¿Cómo se llega a esa cifra? A partir de elaboradas estimaciones con cálculos estadísticos y econométricos hechos por actuarios, matemáticos y especialistas.
Desde los noventa la Organización Mundial de la Salud y el Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME) realizan el estudio “La carga mundial de la morbilidad”, donde se cuantifican las pérdidas de salud en tres categorías: 1. Años de vida perdidos por muerte prematura; 2. Años vividos con discapacidad y 3. Años de vida saludable perdidos, que equivalen a la suma de los anteriores.
Si bien las enfermedades del corazón, la diabetes y el cáncer aparecen desde hace años en los estudios del Inegi como las principales causas de muerte en México, cuando se observa la frecuencia de muertes por sexo y edad sorprende encontrar que los hombres jóvenes, mucho más que las mujeres, son las principales víctimas en los accidentes de tránsito.
De los 16 mil muertos en accidentes viales en 2016, 80 por ciento fueron hombres y la mayoría de ellos tenían entre 15 y 44 años de edad.
Al entrar a los detalles hay más sorpresas: los hombres jóvenes se mueren en las calles y carreteras del país incluso con más frecuencia que por el crimen. Los accidentes viales son la primera causa de muerte para los hombres entre los 15 y 24 años de edad, la segunda de los 25 a los 34 y la primera causa, de nuevo, entre quienes tienen de 35 a 44 años de edad.
Pero no solo es la muerte lo que preocupa, sino las discapacidades, porque según el IHME los mexicanos viven más años pero con discapacidad y sumando los años perdidos por muerte prematura y los años de vida vividos con discapacidad, durante 2015 se perdieron 1 millón 79 mil años de vida saludable por accidentes de tránsito.
Estos datos deberían ser herramientas invaluables para que las aseguradoras, abogados y jueces puedan evaluar las indemnizaciones a pagar por parte de quienes son responsables de un hecho vial.
Como ya sabemos cuánto cuesta una vida es hora de discutir con urgencia la epidemia de muertes viales que, paradójicamente, vivimos. Para los mexicanos morir entre los fierros retorcidos de un automóvil o camión —en sábado y de madrugada, cuando según el Inegi se presentan la mayor cantidad de casos— tiene un alto costo, altísimo, inaceptable.
hector.zamarron@milenio.com
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