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Martes , 23.04.2019 / 19:33 Hoy

Afinidades Selectivas

El nuevo conservadurismo

Héctor Zamarrón

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Soplan vientos conservadores. La vida pública se va llenando de signos que advierten de la presencia de un nuevo conservadurismo, lo mismo en las iniciativas de algunos legisladores, en el protagonismo de las Iglesias, en los medios, en la vida cotidiana y hasta en los partidos.

Es paradójico que mientras más espacios se ganan para la equidad en la política —nunca habíamos tenido un Congreso tan equilibrado— más conservadora parece la sociedad.

La explosión de testimonios sobre abuso, acoso, violaciones y demás que inundaron las redes con el #MeToo surge de una sociedad que no ha podido reconciliarse con la forma en la que vive su sexualidad.

Por momentos parece que como país nos hubiéramos saltado los años 60, cuando se abrió esa vena liberal que llevaría a la psicodelia, el hippismo, a la revolución sexual, a la píldora anticonceptiva, a la minifalda, a prescindir del brasier.

En cambio, llegamos al fin de la segunda década de este siglo como el país que tiene el primer lugar en embarazo adolescente entre los países de la OCDE.

Avergüenza y duele que en la Cámara de Diputados haya una petición para legislar como delito grave el agredir a una personas con ácido, como hacen decenas de hombres despechados.

¿Hasta dónde ese neoconservadurismo viene conectado con la política y el sistema imperante? ¿Acaso podemos trazar una línea de continuidad entre el viejo neoliberalismo que nació con Reagan y Thatcher con el neopopulismo que trae aparejada una ola conservadora que impera en nuestros días?

En México tenemos un Presidente conservador que alienta la participación de Iglesias evangélicas en la vida pública y que aboga porque tengan sus propios medios de comunicación.

En Brasil, la llegada de Jair Bolsonaro a la Presidencia ha significado un retroceso para las organizaciones de la sociedad y la imposición simbólica del azul y el rosa como los colores permitidos.

En Estados Unidos, con Donald Trump ocurre lo mismo. Una doble moral que lo lleva a utilizar sin recato la mentira mientras predica valores que no practica y termina contratando prostitutas.

Trump logró imponer a un conservador como Kavanaugh, acusado de abuso, como ministro de la Corte.

En México, Andrés Manuel López Obrador consiguió sentar en la Corte a una ministra de perfil conservador, Yasmín Esquivel.

En Nuevo León, un diputado de Morena logra que el Congreso estatal apruebe el "derecho a la vida" que criminaliza a las mujeres.

El creacionismo que está de regreso en algunas escuelas y la negación de las vacunas son parte de una misma corriente conservadora. ¿Podemos sumar ahí al brexit, el separatismo catalán, el triunfo del regionalismo? ¿Tendríamos #MeToo si la sociedad no fuera tan conservadora, si las relaciones fueran más libres, si tuviéramos un sistema más democrático?

Hay una conexión inseparable entre política y valores. Hay responsabilidades que desde el Estado no deben abandonarse, hay políticas públicas que pueden incidir en cambios de fondo en la sociedad.

Es tiempo de exhibir esa corriente conservadora y contrarrestarla con democracia y más democracia, solo así se puede enfrentar el conservadurismo.

hector.zamarron@milenio.com

@hzamarron

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