Política

Contar distinto el T-MEC

Hay acuerdos que no se desgastan porque fallen sino porque no renuevan su relato.

Eso le pasa al T-MEC. Durante años se defendió con el vocabulario de siempre: apertura, competitividad, exportaciones, inversión. Todo eso sigue importando, pero ya no ordena la conversación. Por eso, vale la pena considerar un ajuste narrativo.

1. Dejar de presentarlo como doctrina. El T-MEC ya no puede venderse como una confirmación tardía de las virtudes noventeras del libre comercio. Ese lenguaje perdió fuerza política. Hoy funciona mejor si se presenta como un instrumento de estabilidad regional.

2. Hablar de seguridad, no solo de comercio. En Estados Unidos, comercio, industria y seguridad ya forman parte de la misma discusión. El tratado no se está evaluando solo por su capacidad para generar eficiencia, sino por su utilidad para reducir dependencias y ordenar cadenas de suministro.

3. No minimizar el factor China. México pierde tiempo cuando trata la preocupación estadounidense sobre China como sobrerreacción retórica. No lo es. El punto central para Washington es evitar que América del Norte funcione como vía indirecta para bienes, insumos o inversiones que considera estratégicamente sensibles.

4. Recordar que el tratado también le conviene a Estados Unidos. Ese es probablemente el argumento más eficaz frente a Trump. El T-MEC no solo beneficia a México. También le da a Estados Unidos proximidad productiva, menor exposición a Asia y una plataforma regional más sólida para competir.

5. Usar las cifras, pero sin convertirlas en sustituto del argumento. México cerró 2025 como principal socio comercial de Estados Unidos en bienes. Las exportaciones mexicanas al mercado estadounidense alcanzaron 534,874 millones de dólares. Es una cifra relevante. Pero, en esta etapa, el volumen comercial no reemplaza la confianza política.

6. Cambiar la promesa. Durante años el tratado se defendió como una palanca de crecimiento. Hoy conviene defenderlo como un mecanismo para reducir fragilidad. Menos disrupción. Menos incertidumbre. Menos improvisación.

La discusión de fondo ya no es si el T-MEC genera beneficios. Los genera. La discusión es si México sabe explicarlo en el lenguaje que hoy importa en Washington.


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Héctor Faya
  • Héctor Faya
  • Fundador de Aurora Policy Solutions y profesor de IA y derecho en la Ibero CDMX.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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