M+.- Muy clara y belicosamente habló del gobierno mexicano el director de la DEA, Terry Cole. De hecho, hizo una minideclaración de guerra: gobierno mexicano, eres nuestro blanco prioritario, vamos por ti.
Cole estaba inaugurando la Primera Cumbre por unos Estados Unidos Libres de Fentanilo, el 14 de julio en Orlando, Florida, cumbre a la que no fueron invitados ni México, ni Colombia, ni Brasil, ni Nicaragua, sólo países “afines a Washington o de tendencia conservadora”.
Cole dijo que la aplicación de la ley es el fundamento de la DEA y que ponen todos sus esfuerzos en combatir “a los cárteles, a sus facilitadores, distribuidores, lavadores de dinero, proveedores químicos y a todo el que lucra envenenando estadunidenses”.
Añadió, puntillosamente: “esto incluye la peligrosa conexión que hay entre los cárteles y el gobierno mexicano. Son inseparables. Y son la prioridad número uno de la DEA”.
Cole remató diciendo que entre el gobierno mexicano y los cárteles hay “una conexión letal”, porque son “una y la misma cosa”.
No hay matices aquí, no hay: “parte del gobierno está penetrado por el crimen”. O: “hay complicidades del gobierno con el crimen”. O: “el gobierno le teme a los criminales”.
No: el gobierno y el crimen son la misma cosa, dice la DEA.
Es mucho decir.
La presidenta Sheinbaum respondió que las definiciones de Cole son más una “declaración política que una declaración con sustento”.
Cole exagera, desde luego, y su declaración tiene un claro propósito político, pero, por desgracia para los mexicanos, no carece de sustento.
Las complicidades de los gobiernos morenistas con el crimen son evidentes. También claro es el salto cualitativo de complicidad que dieron los morenistas en muchas elecciones, asociándose al crimen para ganarlas y compartir luego el poder.
Las palabras de Cole son una declaración política interesada, pero hablan también de una cruda realidad, que va saltándole a la cara al gobierno semana con semana y para la que el gobierno no tiene respuestas contundentes.
Contundente, en ese ámbito, sólo es la protección que el gobierno brinda a sus políticos acusados de haberse asociado con el crimen, y de haberse vuelto la misma cosa.