Las órdenes supremas se cumplen porque se cumplen, faltaba más. Decíamos ayer que el Presidente tuvo ideas mientras descansaba haciendo adobes. Así instruyó a Paco Ignacio Taibo II, jefe del libro oficial en México (FCE, Educal y Dirección General de Publicaciones), para que desarrolle una colección baratísima de libros de historia rumbo al centenario 200 de la Independencia de México. “Y vamos a seguir publicando textos, buenos textos, incluso que ya se escribieron, que son muy buenos. Estamos pensando... Tengo que hablar con el director del Fondo de Cultura Económica para ver si se tienen los derechos, en algunos casos sí, en otros no”. Depende, meditó Gilga, don Andrés Quintana Roo seguramente ya pertenece al dominio popular, pero si quieren algún texto de don Luis González y González, si habrá que pagarle regalías a sus herederos; ni qué decir de Daniel Cosío Villegas. Agora mal sin bien (clásico Gilga): si quieren que Enrique Krauze les coordine una antología de textos de la Independencia, eso sí va a estar como el demonio, pero se puede, siempre y cuando reconozcan que Krauze es uno de nuestros mayores historiadores, les guste o no les guste. Gil pensó además en Héctor Aguilar Camín, vecino de estas páginas, él podría ofrecer una interpretación original, rigurosa y de prosa clara y profunda sobre una de las transformaciones que, según el Presidente, terminan en la 4T. Y Javier Garciadiego, ¿a él qué le van a encargar? ¿Y a Enrique Florescano? ¿Y Jean Meyer? ¿Nada? Y todo esto para no hablar de los historiadores de la cultura, si quieren Gil les hace una página con nombres de autores y títulos de libros.
Sectarios
No seamos roñosos, Taibo sí le sabe a la historia, pero no puede mamar y dar topes. O sí puede, pero no debiera. Lo que Gil quiere decirle al Presidente es lo siguiente: no tendremos una gran colección de libros sobre la Independencia y su consumación sin una amplia convocatoria que incluya al mundo académico, cultural, literario. Pero en el corazón de Morena late el sectarismo. Aigoeii. ¿Y el clásico de Luis Villoro sobre la Independencia? ¿Se come con papas?
El Presidente: “Estaba pensando en 21 libros, nos alcanza el tiempo si empezamos ahora en enero, uno por mes hasta septiembre del 21, un libro cada mes”.
Un primer título que se ha incluido en este ejercicio: Los bandidos de Río Frío. Muy bueno, salvo que la obra de Payno se encuentra hasta en la sopa. La novela de Payno sirvió de pretexto al Presidente para condenar a “los conservadores” y aludir al caso García Luna y compararlo con Relumbrón, jefe de la banda de gavillas y amigo de Santa Anna.
“Les mueve todo (a los conservadores), porque en su concepción la honestidad es secundaria. Lo importante es el profesionalismo, la experiencia, los equipos. Imagínense las apantalladas que les pegaban y el resultado, lo grave de que el jefe, encargado de combatir a la delincuencia estuviese involucrado (con el crimen organizado) (…) Es como la novela de Los bandidos de Río Frío, que el jefe de la banda era el segundo de Santa Anna. Eso es muy grave”. Por cierto, y ya entrados en gastos, también hay una novela que se llama El seductor de la patria, la escribió Enrique Serna, pero dejemos los símiles y disímiles.
Otro texto incluido es el Libro Rojo, también de Payno en coautoría con Vicente Riva Palacio. Un gran libro que cuenta en treinta y tres textos el pasado mexicano.
Fuego y crueldad
Y hablando de caminos sin ley, de crímenes y latrocinios, una nota de Alejandro Páez en su periódico La Crónica informa que “el 2019 fue un año fatídico para niñas, niños y adolescentes: lo mismo migrantes —en su mayoría centroamericanos— que mexicanos, por igual, sufrieron los estragos del endurecimiento en las políticas migratorias tanto del gobierno de Donald Trump como del presidente Andrés Manuel L(i)ópez Obrador, pero también de la inseguridad y el crimen organizado que cobró la vida de casi 2 mil infantes que cayeron asesinados, secuestrados, torturados o muchas veces violadas, en el caso de las niñas (…) Aproximadamente 20 mil niños y adolescentes han sido asesinados desde 2006 hasta 2019, relacionado con la guerra contra el narcotráfico y la violencia e inseguridad, de acuerdo con el director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), Juan Martín Pérez García”.
Muy bonito. ¿Hay salida?
Todo es muy raro, caracho, como diría Karl Marx: “No sufrimos únicamente a causa de los vivos, sino también de los muertos. Porque los muertos se apoderan de los vivos”.
Gil s’en va
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