Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil meditaba: culpables de entregar el estado de Sinaloa al narco. No es poca cosa. ¿Quieren pruebas? Pues ahora tienen dos pruebas vivientes que se han entregado a la justicia de Estados Unidos. Los exsecretarios de Seguridad y Finanzas del gobierno de Rocha Moya. Primero, los medios confirmaron la detención de Díaz Vega, ex de finanzas de Rocha Moya, luego que no, o regularcito. Dice Gilga: da igual, se trata de un asunto de horas.
Aún así la Presidenta defiende al gobierno con licencia y lo que ella afirma que es la soberanía. ¿La negación de la realidad puede ser una psicosis?
Gil lo leyó en su periódico MILENIO en una nota de Israel Navarro: “mientras Gerardo Mérida Sánchez acabó su gestión en la Secretaría de Seguridad Pública del gobierno de Sinaloa con lo que inició: un departamento, una casa y una camioneta, el ex secretario de Administración y Finanzas, Enrique Díaz Vega, terminó su paso por el gobierno de Rubén Rocha Moya con 45 inmuebles, nueve vehículos —incluida una lancha—, nueve cuentas bancarias y participación predominante en ocho empresas”.
Gilga ignora si el general Mérida era la blanca paloma, no puede saberlo, pero lo duda; en cambio, cuenta Navarro, “de acuerdo con su declaración patrimonial, en su último año como servidor público en 2024, Díaz Vega obtuvo ingresos por sus actividades empresariales y de arrendamiento por 7 millones 820 mil pesos. En 2021, cuando fue invitado por Rocha Moya para sumarse a su gobierno, Díaz Vega declaró ser titular de 35 inmuebles: 25 terrenos, cinco departamentos, dos locales comerciales, un lote en construcción y una casa”. Caramba, pues si traía su guardado este Díaz Vega. Y de lo que nos vamos a enterar, caviló Gamés.
Las propiedades las adquirió de 2009 y hasta 2021, la gran mayoría pagos de contado, la suma de todas daba un valor de 88 millones 998 mil 159 pesos. La superficie total de sus bienes inmuebles era de 353 mil 213 metros cuadrados”.
Romper el cochinito
De ser cierto todo esto, el señor Díaz Vega ya había sido mano larga, larguísima en el pasado: un latifundista, un empresario próspero, un ladronazo, perdón por lo de la presunción de inocencia.
También reportó nueve cuentas bancarias, una de ellas con PNC Bank de Estados Unidos y seis seguros de vida. Además, de participación en siete empresas con las que compró decenas de sus propiedades. Durante sus tres años de gestión pública continuó con sus actividades en el sector privado y aumentó 10 inmuebles más para pasar a 45.
Cuántos bienes, y cuántos males. Respecto a sus seguros de vida sumó uno más de GNP e incrementó su participación en las empresas que ya había establecido y creó una nueva: Refrigerados Lolek S.A de C.V. Díaz Vega reportó en 2021 ingresos mensuales netos por 545 mil 604 pesos, principalmente por el arrendamiento de sus inmuebles y apenas 46 mil 325 pesos por el sueldo de sus firmas. Una danza de los millones que venían, es dable suponer, de las bodegas de Los Chapitos, a quienes ayudó a pasar droga en la frontera; ellos por su parte movieron a sus fuerzas para darle por la fuerza a Rocha Moya la gubernatura. No sobra decir que el estado de Sinaloa, lo ganó Morena con el apoyo del narco. ¿Estamos?
Ajolotitlán
La lectora y el lector lo saben, las grandes avenidas de la Ciudad de México han sido pintadas de morado y adornadas con unos ajolotes gordos muy raros. La fiesta del Mundial se acerca y Clara Brugada quiere lucir a ese anfibio de la cuenca del Valle de México.
Ajolotitlán, mundo azteca. Oh, sí. Según la mitología de los pueblos originarios, el ajolotle, monstruo acuático, según los mexicas, estaba relacionado con Xólotl (dios del fuego y el rayo). Gran cosa regresar a la gran Tenochtitlán-Banorte.
Se dice que cuando venga el monarca español, que ya no cesa de pedir perdón por la conquista, o como se llame, le darán de comer axolotl grillé con un toque muslo humano, platillo exquisito, si lo hay.
Todo es muy raro, caracho, como diría Cortázar: “yo era un axólotl”.
Gil s’en va