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Lunes , 18.03.2019 / 22:18 Hoy

Uno hasta el fondo

Fonca que te quiero Fonca

Gil Gamés

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Se alborotó el cotarro. Le cuentan a Gil que el director del Fonca, don Mario Bellaquín, también conocido como Mario Bequetín por su inflamada prosa, dejó plantados a cientos de creadores en la Biblioteca México, en la Ciudadela. El tema: la reestructuración del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Allá fueron tirios y troyanos. Y de Bellaquín ni sus luces.

Al campo de guerra asistieron Édgar San Juan, subsecretario de Desarrollo Cultural, y Roberto Frías, coordinador general del Fonca. Escritores, dramaturgas, actores y actrices, poetas, becarios a secas, representantes de colectivos teatrales montaron una bronca fenomenal en el patio Octavio Paz de la Biblioteca. Los funcionarios no traían nada en la manopla (más beisbol, sí) y Bellaquín se fue a ver una obra de teatro. La comunidad cultural exigió a gritos a las autoridades claridad respecto a los cambios que introducirán en el sistema de becas.

Gil se llevó los dedos pulgar y anular a las sienes (gesto imperativo en los tiempos de la 4T) y caviló: hay una alta probabilidad de que retiren a los intermediarios y les entreguen sus becas en efectivo después de que Bellaquín rife los apoyos. Definitivo, Gamés está de acuerdo con que sea el azar el que decida, el azar es democrático. ¿alguien lo duda? Gilga lo leyó en su periódico La Jornada en una nota de Érika Montaño: “una crítica recurrente de los creadores fue la intención de que el Fonca sea una oficina abierta todo el año para que los interesados se acerquen a solicitar recursos y no como se hacía hasta ahora: mediante convocatorias abiertas”. ¿Quién habrá sido el genio? Gil lo quiere conocer.

El futuro de las becas y las bocas

Después de dos horas de intervenciones, abucheos y gritos de “¡consulta real!”, los asistentes tomaron el compromiso de realizar una mesa de trabajo que sea vinculante. Ya vamos a empezar otra vez con las mesas de trabajo. Y duro y dale. Háganle caso a Gilga, las mesas, las masas y las misas no sirven para maldita la cosa, o sí, sirven para comprar tiempo, postergar, enturbiar, confundir. En fon.

Frías sostuvo que 30 años después de la fundación del Fonca “es necesario democratizarlo y afinarlo, la idea no es desaparecer nada ni desmantelar nada”. Luego entonces el Fonca no es democrático, y si no lo es, entonces los apoyos que se entregan son opacos, y sin son poco transparentes, entonces la discrecionalidad domina al fondo. ¿Ya ve joven Frías por qué hay que tener cuidado con las palabrotas? Recuerde: en moscas cerradas no entran bocas, o como se diga.

Ahora mal sin bien: a Gil le llama poderosamente la atención (toda atención que se respete debe llamarse con poder) que la secretaria de Cultura celebre que le quiten recursos. A eso se le llama disciplina y no pedazos. Si quieren retiren otros 100 millones, no se preocupen, la imaginación no tiene precio y con ella trabajaremos. Por eso dice que el presupuesto del Fonca es suficiente. Alejandra Frausto ha logrado en poco días inconformar a la comunidad cultural. Que le dé las gracias a Bellaquín. Mario, te agradezco que no asistas a las sesiones clave con los creadores. Dos mil gracias.

Senadora Jesusa

Con ustedes, la ex dramaturga y hoy senadora de Morena, Jesusa Rodríguez, en el Día Internacional de la Mujer. Cuatro gotas de Rivotril, imprescindibles. Aquí vamos: “No debemos olvidar en el día de la mujer a las hembras de todas la especies que están siendo explotadas por la industria alimenticia de forma brutal. Todas somos iguales: las vacas, las puercas, las burras, todas las hembras somos iguales y tenemos que tener igual respeto e iguales derechos, la lucha feminista si no es antiespecista, no es”. Oh, no. Dio mío, ¡qué le pachó a la senadora Jesusa!

Por cierto, senadora, hasta el día de hoy Gil no ha visto a una vaca ocupar una curul en el senado, ni a una burra, y Gilga no caerá en la trampa del chiste fácil. Aunque, sí hay molestia en el alma de Gamés: ¿y las perras? Qué, ¿nada para ellas? Ya en serio, ¿hay un psiquiatra entre ustedes?, a la senadora le urge que la mediquen por amor de Dios. Una dosis fuerte de Venlafaxina para los trastornos de ansiedad, algo. Desde luego siempre queda la solución final: una camisa de fuerza para la senadora.

Todo es muy raro, caracho, como diría Quevedo: Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parecen.


Gil s’en va

gil.games@milenio.com

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