No se refiere Gil con este título a uno de los mayores momentos de la poesía simbolista francesa, las correspondencias de Baudalaire, sino simple y llanamente al intercambio de cartas, de mensajes. Primero Alejandra Barrales le mando decir a Liópez que ella y el partido que dirige no se oponen a la unión de las izquierdas. Muy bien. Liópez le contesta y le pide que ella y su partido deben dar el paso para unir a la izquierda. Después de una asamblea en Atzalán, Veracruz, Liópez dijo: “Pues ya que dé el paso y deje de estar ayudándole a la mafia del poder. Si tiene convicciones. El que está a favor de la corrupción no se va a salir del PRD, ni se va a salir del PRI, ni se va a salir del PAN. Los que quieren un cambio verdadero van a unirse a Morena”.
Si Gil ha entendido algo, cosa improbable, la suma del PRD y Morena se vuelve una posibilidad real de ganar la Presidencia. Pase lo que pase, si usted le suma 4 puntos a Morena, probablemente está usted ante el triunfador de las elecciones de 2018. Gil oye murmullos: este arroz ya se coció. Así las casas, Gamés no da crédito y cobranza: un partido y un candidato piensan incluso en alianzas mientras el resto de los partidos, diría el clásico, tragan camote. Ahí la llevan, reposen, tómenla con calma, dicho sea esto sin la menor intención de un albur remiso.
Rodillas
En Villahermosa, Tabasco, Silvano Aureoles intervino en la correspondencia y dijo: “no negociamos de rodillas ni pedimos clemencia a nadie (…) Es tiempo de decirle a Tabasco y a todo México que tenemos PRD para rato y que somos la mejor alternativa para la transformación que requiere el país. Que no es cierto que estemos a la espera de que alguien nos reciba, aunque sea de rodillas”.
Gilga caminó sobre la duela de cedro blanco y caviló: Silvano no tiene razón pero tiene temperamento, y eso no es poca cosa en tiempos etéreos, melifluos, medianos, en fon. Ahora mal sin bien: no siempre se negocia de rodillas, también puede negociar acostado, con almohada y bajo un edredón. ¿Cómo ves que le regalemos a Morena nuestro demediado PRD? Perfecto, no se diga más, démosle a Liópez una serenata a ver si nos prende la luz y nos acepta. ¿Qué le cantamos? Un muñeco de carne, mitad tú y mitad yo. ¿Cómo la ven?
Corregir el pasado
Más correspondencias, algunas de ellas con el pasado remoto. El ingeniero Cárdenas afirma que no es demasiado tarde para declarar nulos los tratados de Guadalupe Hidalgo de 1848 con los cuales México perdió la mitad de su territorio “pues no prescribe corregir injusticias”. Gil se dio un manazo en la frente. Gamés está de acuerdo y exige un castigo ejemplar a todos aquellos que abusivamente tomaron a sangre y fuego México-Tenochtitlán. ¿Y derechos humanos, qué?, brilla por su ausencia. Aquello fue una matanza y a nadie le importa, no hay derecho. Así las casas (muletilla patrocinada por Grupo Higa), la hora ha sonado, que el gobierno americano nos devuelva los territorios de los cuales no despojó en aquel infausto año. Gil imagina en su agenda de negociaciones esta exigencia: señores, México pide una indemnización y la devolución de los territorios de los cuales fue despojado en 1848. Informen a Trump, si son tan amables.
Memoria
En Tecámac, Estado de México, el presidente Peña hizo un llamado: “Tengamos memoria, guardemos memoria: de dónde veníamos y cuánto hemos avanzado, qué tenemos hoy por delante, qué retos (…) las cosas buenas a veces no se cuentan, pero cuentan mucho, y hay quienes tiene amnesia, por no decir falta de memoria y se olvidan de lo que sí se ha hecho”.
Un grito desgarrador hizo añicos el silencio sagrado del amplísimo estudio: ay, mis hijos, sin memoria y con amnesia, que no es lo mismo pero es igual. En el discurso de Tecámac, Gil oyó algo de coraje y desesperación. Por cierto, y no se lo tomen a mal a Gilga, a veces pierde la memoria, incluso la amnesia le devuelve recuerdos, o como se diga.
Gómez de la Serna dijo: Tenía tan mala memoria que se olvidó de que tenía mala memoria y se acordó de todo.
Gil s’en va
gil.games@milenio.com