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Viernes , 19.04.2019 / 03:52 Hoy

Columna de Gerardo Velarde

Y cuando despertamos… el subsidio a la gasolina seguía ahí

Gerardo Velarde

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“¿Qué hubieran hecho ustedes?”, cuestionó el presidente Peña Nieto en enero de 2017 a todos los mexicanos ante el aumento del precio de la gasolina derivado de haber eliminado el subsidio a éstas. Sin embargo, el subsidio nunca se fue del todo y hoy sigue presente.

Construir segundos pisos, disminuir artificialmente el precio de la gasolina y condonar el cobro de tenencia son ejemplos de medidas impulsadas desde el gobierno, que incentivan el uso del automóvil y por ende provocan más contaminación a expensas del dinero de todos los contribuyentes (incluidos los que no poseen un auto).

Cuando una política beneficia más a personas de altos ingresos que a los de menos es conocida como regresiva, algo que sucede en los ejemplos antes citados. En la época en que la gasolina era subsidiada directamente por el Estado, el Instituto Mexicano de la Competitividad encontró que el 20 por ciento más rico del país recibía 60 por ciento del beneficio de esta dinámica.

Durante las décadas pasadas, expertos en todo el mundo han advertido sobre el daño ambiental –y a la finanzas públicas– que conlleva subsidiar al automóvil, lo que ha llevado a muchos países a no solo eliminar estas prácticas, sino a cada vez más restringir el uso de vehículos automotores. No obstante, México parece remar a contracorriente de las mejores prácticas internacionales, pues tanto a nivel federal como local se sigue beneficiando más a quien maneja un automóvil.

Durante el sexenio de Peña Nieto se eliminó la práctica de subsidiar directamente la gasolina, no obstante, en diciembre de 2015 se implementaron los “estímulos fiscales” al impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) con el que se grava al combustible, con lo cual el Estado cobra un porcentaje menor del que debería, con la intención de que el hidrocarburo baje de precio, o al menos no suba aceleradamente. A partir de febrero de 2017 el estímulo se modifica cada semana y si bien no es pública la información de cómo se establece el monto de ese subsidio, generalmente va de la mano con los movimientos del precio internacional del petróleo.

Durante la mayor parte de 2018 el estímulo fiscal al IEPS de la gasolina magna estuvo por encima de 30 por ciento, superando incluso el 60 por ciento en un par de ocasiones, lo que ocasionó que la Secretaría de Hacienda al cerrar el año reportara 71 mil millones de pesos menos por este rubro a los establecidos en la Ley de Ingresos, dinero que pudo ser aprovechado en proyectos de infraestructura, educación, salud o incluso transporte público.

Aprovechando la caída en los precios del petróleo en la recta final del año, Peña Nieto entregó a López Obrador un país sin subsidio (estímulo fiscal) a la gasolina, no obstante, esto solo duró 15 semanas, pues a partir del 8 de marzo de 2019 el estímulo fiscal regresó al condonarse a la magna 1.9 por ciento de este, el cual ha ido subiendo a grandes pasos; al 5 de abril el estímulo se fijó en 33.7 por ciento y si el precio del petróleo sigue en aumento, seguramente el estímulo también lo hará.

No son solo las políticas federales las que benefician a automovilistas, a escala local la mayoría de los estados subsidian o no cobran tenencia. Para el caso de la capital del país –la cual otorga un subsidio de 100 por ciento– los datos más recientes indican que el subsidio a la tenencia cuesta al erario más de 3 mil millones de pesos anuales, dinero que bien podría destinarse al Metro u otro sistema de transporte público que tanta falta les hace.

Por último, cabe mencionar el papel de los ciudadanos y la oposición –sea del partido que sea–, que generalmente exigen que el gobierno gaste recursos en bajar artificialmente el precio de la gasolina. No se debe perder de vista que los recursos gubernamentales son finitos, al subsidiar la gasolina se está perdiendo la oportunidad de gastar ese dinero en otros proyectos de salud, educación o transporte público.

* Maestro en planeación de políticas metropolitanas

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