México y el mundo enfrentan una crisis sanitaria calamitosa que debe ser asumida con suma responsabilidad por todos los sectores de la sociedad, no obstante, lamentablemente han surgido personajes mezquinos que ven el beneficio económico por encima del derecho a la salud, en este caso me refiero al dueño de Grupo Salinas, Ricardo Salinas Pliego.
El viernes 17 del presente mes durante el noticiero estelar nocturno de TV Azteca, conducido por el locutor y periodista Javier Alatorre, la irresponsabilidad, desinformación y oprobio se hicieron presentes, Alatorre hizo un llamamiento público a los televidentes a desacatar las recomendaciones emitidas por las autoridades de salud para enfrentar la pandemia, “ya no haga caso a Hugo López Gatell” fueron las palabras textuales del conductor, la línea editorial de TV Azteca, hasta ese entonces, era la de desacreditar continuamente al subsecretario de salud, la forma es fondo diría Reyes Heroles, no resulta raro la postura editorial de la televisora, semanas atrás Salinas Pliego cuestionó duramente la política de contención (aislamiento social) ante los directivos de su conglomerado, adujo que era una medida que más que beneficiar perjudicaría al país debido a los estragos económicos que esta causaría.
Por otra parte, Grupo Salinas no está cumpliendo con algunas directrices de toda Empresa Socialmente Responsable como es el de la solidaridad con los empleados (el año pasado 11 de sus empresas obtuvieron un distintivo de ESR), de acuerdo con un reportaje realizado por la revista Forbes, los trabajadores de Grupo Salinas se encuentran presionados por los altos mandos ya que los obligan a laborar en medio de la pandemia, el home office no es una opción para las empresas de Grupo Salinas, dijo uno de los trabajadores que fue entrevistado por la revista. Salinas Pliego, uno de los empresarios más favorecidos con las privatizaciones en la época del Salinato ha sido duramente vilipendiado por la opinión pública, indudablemente, la abyección de su conducta ante la crisis sanitaria es incomprensible.
El país vive momentos álgidos, el derrotero de esta crisis es incierto, México requiere de personajes públicos con altura de miras, allende de cualquier ideológica o interés particular.
Ante esta tesitura ha quedo claro que Salinas Pliego no es el empresario con dimensión social que el presidente López Obrador cree.