Los actuales adultos jóvenes, de alrededor de 20 años, en nuestro estado y en la mayor parte del país, pasaron la mayor parte de su infancia y adolescencia en una vida de encierro, dada la grave crisis de inseguridad que se desatara en México años atrás.
Son la primera generación en la historia cuyas lecciones desde el kínder, incluyeron tirarse al piso al sonar las ametralladoras. Son la primera generación en México que ya no pudieron disfrutar de lo que vivimos los adultos de antaño.
Procedemos de una historia muy distinta; nosotros tuvimos la dicha de poder jugar en la calle, de deambular por el barrio y por otras colonias incluso en altas horas de la noche. Nuestros abuelos tuvieron un México de platicar en las banquetas en su mecedora y en absoluta calma; ventanas y puertas abiertas, sin miedo a que nadie se metiera o los robara, y mucho menos a ser violentados.
No forraban su casa con rejas de protección. No instalaban alarmas ni cámaras. De la vigilancia se encargaban las vecinas chismosas y lo hacían excelente. Nada pasaba desapercibido para sus ojos.
En nuestra infancia, se iba al río o a la playa, nos amanecíamos llevando serenata a la Virgen el 12 de diciembre, y a las madres el 10 de mayo. Y terminábamos almorzando en las casas de los amigos. Nuestras madres dormían tranquilas y trasnochábamos de manera sana. Muchos de los chicos de la actual generación, desconocen la experiencia de ir a la tienda de la cuadra por sí solos.
Crecieron bajo terror y paranoia, porque a muchos los secuestraron del mismo patio de su casa ante los ojos impotentes de sus padres. Son la generación que desconoce el usar transporte público o caminar solos en la calle para hacer pagos. El “sexenio de Calderón” dicen muchos.
En realidad es el único Presidente que tuvo el valor para enfrentar el México podrido.
También hay padres que les importa un comino, por supuesto. Pero me refiero a los hijos cuyos padres tuvieron sentido común para extremar precauciones y protección sobre estos.
El reto ahora es ¿Cómo prepararlos en este tiempo para afrontar muchos de los retos que no han terminado? Continuar vigilándolos hasta los 30, no parece una opción viable.