La confrontación que se le hizo en el sur de Tamaulipas es parte de un largo historial de faltas de respeto graves, hacia la mandataria. ¿Es justificable tratarla así?
El hartazgo es innegable; y tal vez la pregunta sería para la gente que vive el infierno en Sinaloa, Michoacán, Guerrero, Guanajuato… ¿es justificable? El resto del país también vive hartazgo, pero esos estados son la cúpula de la brutal descomposición que vivimos.
Pero es irresponsable culparla del monstruo que hoy es México. Queremos que ella le arranque la cabeza a una bestia que todos alimentamos por décadas. Y no tenemos idea de las presiones, y quizá amenazas que enfrenta.
Pero no desconocía que estaba heredando, no solo un estado fallido al exterior, sino un sistema interno, putrefacto, y que se vendió como una falsa esperanza. Y así decidió sumarse.
¿Con intenciones de poder hacer algo distinto? Quizá. Tal vez no midió fuerzas y pensó que podría hacer algo para enfrentar ella sola este cáncer. El monstruo ya estaba ahí cuando llegó; no es su creación, pero sí un cómplice de seguirlo alimentando.
La pregunta es: ¿realmente podría hacer algo distinto? Probablemente sí, pero a un costo muy alto. Quizá suicida.
Pero nosotros alimentamos a la bestia desde cada hogar en que un padre dejó a sus hijos en el garete. Y una madre decidió no criarlos en la decencia. Y crecieron entre abandono, violencia o carencia de límites, y son los adultos que ya crecieron y convirtieron a México en un infierno.
Por eso, detrás de cada insulto a la presidente, y de cada falta de respeto, es necesario considerar nuestra propia hipocresía. La falta de autocrítica. A los padres nefastos que se dedicaron a tener hijos por deporte sin lo mínimo necesario para criarlos bien.
Detrás de cada político o funcionario corrupto, hay un padre irresponsable sin valores. Una madre que no halló balance entre la violencia y la indiferencia.
Hoy quemamos en la hoguera a la Presidente, y encendemos la pira, pero estamos bañados en combustible y cinismo. Terminaremos por arder todos. Clamamos que Trump venga a resolvernos lo que no hicimos en la propia casa desde décadas.
¿A qué le tiras cuando sueñas mexicano?