Cultura

10 películas 1922: un siglo después

Iniciamos el recorrido con Nosferatu, filme del realizador alemán F. W. Murnau, todo un clásico del cine de terror basado en la afamada novela de Bram Stoker, pero sin contar con los derechos de la obra: el conde Orlock, interpretado memorablemente por Max Schreck, acecha la casa y a la esposa del agente inmobiliario, cuello incluido, no en Londres, sino en Bremen, a partir de aterradores juegos de sombras, encuadres memorables con la figura del vampiro como punto de fuga y posiciones diversas de la cámara que engrandecen o enfatizan la amenaza encarnada de este príncipe de la oscuridad, en vertiente expresionista.

Benjamin Christensen presentó su célebre tratado visual Haxan: brujería a través del tiempo, inquietante y trascendente docudrama sueco, dividido en siete partes donde conviven la información y la interpretación sobre los rituales y supersticiones alrededor de la brujería desde la antigua persa hasta los tiempos presentes, pasando por el medievo: demonios, religiosos, torturas y enfermedades mentales en este aquelarre de notable diseño de producción y terrorífica puesta en escena. Combinando también elementos documentales con ciertos pasajes desarrollados ex profeso para la cinta, el expedicionario y fotógrafo Robert J. Flaherty presentó su célebre Nanuk, el esquimal, en el que sigue con aliento etnográfico, si bien interviniendo para dirigir ciertas secuencias, al inuk del título y su familia por las peripecias propias de la sobrevivencia, algunas de ellas actuadas: la belleza de las texturas nevadas en planos abiertos y la intimidad al momento de dormir en el iglú, resaltan en convivencia con la dura pero feliz existencia de esta familia.

Con las dos partes de El Doctor Mabuse, Fritz Lang integró diversos componentes a partir del villano del título, perseguido por el detective Wenk y mago del disfraz, capaz de asumir diversas personalidades para continuar con sus fechorías: de psiquiatra a jugador y mago manco a gerente de hotel y de ahí, descender a la locura con sus demonios internos. Un thriller de amplio abanico narrativo y múltiples temáticas que convirtió a su malhechor en un personaje representativo de los problemas y conflictos sociales. Sherlock Holmes cobró vida en la actuación de John Barrymore, dirigido por Albert Parker, tratando de atrapar a Moriarty, su indiscutida némesis.

Con gran atención a la puesta en escena y al diseño de producción, así como al contraste de las secuencias en función de los personajes encuadrados, Erich Von Stroheim dirigió Esposas frívolas, acerca de un despreciable conde en decadencia, interpretado por el propio director, que busca seducir a la simplona esposa de un diplomático estadounidense que no parece ponerle mucha atención, mientras se despliega la superficialidad de la aristocracia aferrándose a sus privilegios. Todavía en Alemania, Ernst Lubitsch entregó la lujosa producción La mujer del faraón, en la que un rey etíope ofrece a su hija al monarca egipcio del título para apaciguar las aguas, pero como cabría esperarse, el asunto no funciona según lo esperado.

Desde tierras nórdicas, Victor Sjöström realizó El juicio de Dios, ambientada en la Edad Media y en donde una joven acusada de envenenar a su marido, a quien odiaba y con quien la obligaron a casarse, debe someterse a un ritual para demostrar su inocencia: drama de convicciones profundas. Por su parte, Carl Theodore Dreyer entregó la coral Los estigmatizados, basada en la novela de Aage Madelung y puntualizando el rechazo social y las dificultades por las que atraviesan los personajes, particularmente por el antisemitismo imperante, capturado en indicativa combinación de planos son la sobriedad acostumbrada.

De menos de una hora de duración, La Souriante Madame Beudet propone un enfoque feminista con elementos experimentales a partir de la historia de una ama de casa restringida en un matrimonio acomodado del cual, por más que lo intente, parece no poder escapar cual destino predestinado; el director francés Germaine Dulac inserta con brillantez secuencias oníricas de liberación y consigue un notable montaje para establecer los contrastes entre la monotonía de la realidad y la liberación de los sueños.

cinematices.wordpress.com

 @cuevasdelagarza

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Fernando Cuevas
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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