• Regístrate
Estás leyendo: Nuestra "Cita en Samarra"
Comparte esta noticia
Viernes , 22.03.2019 / 22:48 Hoy

Neteando con Fernanda

Nuestra "Cita en Samarra"

Fernanda de la Torre

Publicidad
Publicidad

La historia es persa y ha sido contada en diferentes versiones, como la de García Márquez, Julio Cortázar o Somerset Maugham. Cita en Samarra o Muerte en Samarra es el título de esta narración en donde un criado pide prestado un caballo a su amo ya que, según explicó, se topó a la muerte en el mercado y le hizo un gesto amenazador. El amo compasivo le presta el caballo y el criado huye a toda velocidad a Samarra. Más tarde, el amo visita el mercado y se topa también con la muerte. La enfrenta y le dice: “Esta mañana hiciste una señal de amenaza a mi criado. Tarde o temprano te lo vas a llevar, pero hasta entonces déjalo en paz”. Entonces la muerte respondió: “No era una señal de amenaza, sino de sorpresa. No esperaba verlo en el mercado de Bagdad ya que tenía una cita esta noche con él en Samarra”. (De las versiones que he leído, mi favorita es la de Maugham, ya que pone a la muerte como narradora (http://xz.noticiasnews.io).

La historia ha estado en mis pensamientos estos días después de que leí una nota relacionada con el incendio de la Torre Grenfell (14 junio 2017) sobre Mohammad Al-Hajali, de tan solo 23 años, originario de Siria. Mohammad estaba estudiando ingeniería civil en la Universidad de West London y era un miembro activo de la diáspora siria de refugiados en Londres; recaudaba fondos y hacía trabajos para ayudar a otros refugiados. Hacía cuatro años había huido a Reino Unido con su familia pensando que en ese país estarían seguros, a salvo y que podrían comenzar una nueva vida. Habitaba, junto con su hermano, el piso 14 de la Torre Grenfell. Al tratar de huir se separaron y, atrapado en el humo, Mohammad tuvo que regresar a su departamento desde donde llamó a su familia y amigos para despedirse. Mohammad fue una de las 79 personas que perdieron la vida durante el incendio.

Cuando contaba esto a un amigo, me recordó el caso de Félix Sánchez, quien trabajaba en un banco ubicado en las Torres Gemelas y salió de su oficina dos minutos antes de los ataques a las mismas, por lo que pudo salvar su vida. Tiempo después abordó de un vuelo de American Airlines con rumbo a República Dominicana. El avión cayó en la zona de Queens, en Nueva York, a los pocos minutos de despegar del aeropuerto John F. Kennedy. En ese mismo vuelo iba Hilda Yolanda Mayor, quien también se había salvado de los ataques a las Torres Gemelas y partió para visitar a su familia en Dominicana. Ambos perdieron la vida.

Mi abuela solía repetir: “Te salvas del rayo, pero no de la raya”. A pesar de que lo único que sabemos con certeza desde el momento en que nacemos es que algún día vamos a morir, la idea resulta aterradora. Tanto, que nos impulsa a tomar el caballo para huir a toda velocidad a Samarra sin preguntar o pensar.

Nuestra Cita en Samarra es inevitable; sin embargo, lo importante no es ese temible momento sino los días que estaremos en el planeta hasta que ese momento llegue. No deberíamos, pero a veces necesitamos de recordatorios del enorme regalo que es la vida. Nos abruman nuestros problemas y nos enfocamos en todo lo que no marcha como pensamos que debería. Recordar nuestra Cita en Samarra quizá nos ayude a pensar en la importancia de disfrutar los días que tenemos hasta que llegue nuestro momento. En llenar esos días de cosas que valgan la pena, que nos den sentido. Buscar qué podemos hacer por nosotros mismos o por los demás. Agradecer que tenemos vida y gente maravillosa que nos acompaña. Dejar de quejarnos de nuestros problemas y poner manos a la obra para cambiar el país y que éste sea un mejor lugar para todos, hasta que llegue el momento de ir a Samarra.

Buen domingo para todos.

fernanda@milenio.com

http://www.milenio.com/blog/fernanda

Twitter http://twitter.com/FernandaT

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.