• Regístrate
Estás leyendo: De feministas y femi…
Comparte esta noticia
Domingo , 21.04.2019 / 09:59 Hoy

Neteando con Fernanda

De feministas y femi…

Fernanda de la Torre

Publicidad
Publicidad

Esta semana ardió Twitter. Fue la Real Academia Española (RAE) quien estuvo en el centro de la polémica por la respuesta a una consulta sobre la palabra “feminazi”. “La voz feminazi (acrónimo de feminista + nazi) —dijo la RAE— se utiliza con intención despectiva con el sentido de feminista radicalizada”. Ante las críticas, la RAE explicó: “Solo hemos comentado, como respuesta a una consulta, el origen de este neologismo de reciente creación, que se documenta en el uso pero no recogen nuestras publicaciones”.

El odioso acrónimo, según Wikipedia, es un término popularizado por el polemista de derecha estadunidense Rush Limbaugh en su libro The way things ought to be (Cómo deberían de ser las cosas), publicado en 1992. De acuerdo con Limbaugh, el crédito por haber acuñado el término es de Thomas Hazlett, profesor de economía en la Universidad de California. En su libro, Limbaugh comparaba el aborto con un “holocausto moderno”, afirmando que las “feminazis” pretenden lograr “tantos abortos como sea posible”.

Feminazi no es un término inofensivo. Al contrario. Desde entonces se ha usado como un insulto o para desprestigiar el movimiento feminista. Desprestigio que han logrado, al punto que muchas mujeres dicen no ser feministas. (Paradójicamente, a pesar de que digan que no son feministas, no estarían a favor de que su hija ganara menos dinero que su hijo por desempeñar el mismo trabajo, que es lo que busca el movimiento).

Salgamos de dudas: El feminismo —como lo define el diccionario Merriam-Webster— es la creencia que las mujeres deben tener los mismos derechos y oportunidades que los hombres. Nada más. Si crees que lo anterior es deseable y justo te tengo una noticia: eres feminista. Independientemente si eres hombre o mujer, o de cómo elijas etiquetarte. Por lo mismo, considero que los extremos (como el feminismo radicalizado que menciona la RAE) no caben en esta definición. Los movimientos que menosprecian o no respetan al hombre no son feministas, aunque así los llamen. El feminismo no es lo contrario a “machismo” (actitud o manera de pensar de quien sostiene que el hombre es por naturaleza superior a la mujer) sino una lucha contra el mismo. No es un movimiento contra el hombre, sino a favor de los derechos fundamentales.

Ahora vamos a la segunda palabra del acrónimo: “nazi”, relativo al nacionalsocialismo, que de acuerdo con la propia RAE es un movimiento político y social del Tercer Reich alemán, de carácter totalitario, pangermanista y racista. Equiparar al nacionalsocialismo con la búsqueda de equidad, es absurdo.

Otro problema es que hay quienes piensan (tristemente muchas de mis conocidas) que “feminismo” y “femenino” son conceptos opuestos. Nada más lejos de la realidad. Feminidad —citando nuevamente a la RAE— es el conjunto de características que se consideran propias de la mujer. Una mujer puede luchar por la equidad de género y no perder un ápice de feminidad. En otras palabras, es posible tejer, maquillarte, cocinar, vestirte con encaje (o cualquier cosa que se considere “propia de la mujer”) y creer que las mujeres debemos tener los mismos derechos que los hombres.

Sin duda, la RAE cometió un error al responder a esa consulta. Pero lo grave es que el término feminazi “se documente en el uso” y que en pleno siglo XXI haya mujeres que digan que no son feministas, sino femeninas. Peor aún, que sigamos sin entender que el feminismo no es una guerra, sino una lucha por la igualdad y, por ello, seas hombre o mujer, hay que ser feministas. Una sociedad no puede llamarse justa si no es igualitaria.

Buen domingo a todos.

fernanda@milenio.com



http://www.milenio.com/blog/fernanda



Twitter http://twitter.com/FernandaT





Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.