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Lunes , 22.04.2019 / 17:34 Hoy

Contexto

‘WikiLeaks’, México y la libertad de expresión

Esteban Illades

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Muchas cosas malas pueden decirse de Julian Assange, la mayoría ciertas. Sin embargo, nada de ello borra algo fundamental: Assange, detenido ayer por la policía británica después de que el gobierno de Ecuador le quitara la ciudadanía y lo expulsara de su embajada, es perseguido por ejercer un derecho fundamental, la libertad de expresión.

Algo de contexto: Assange fundó WikiLeaks en 2006, una organización no gubernamental dedicada a la diseminación de información clasificada. Sus tres más grandes golpes los asestó en 2010, cuando reveló documentos internos del gobierno de Estados Unidos respecto a la guerra de Irak, a la guerra de Afganistán y cables diplomáticos confidenciales que mostraban las entrañas de su Departamento de Estado.

En 2016, en su actuación más cuestionable, consiguió documentos internos del Partido Demócrata y los dio a conocer en plena campaña electoral. Al día de hoy aún se discute la influencia que tuvo WikiLeaks en la elección de Donald Trump, pero su participación es innegable.

Más allá de los motivos políticos de Assange y WikiLeaks, vale la pena resaltar lo siguiente: sin ellos u organizaciones similares, los habitantes de este planeta sabrían mucho menos de lo que sucede adentro de sus gobiernos. Y si algo necesitan los ciudadanos en esta época de desinformación masiva es su antídoto, la información.

Sirva el caso de Assange para hablar no solo de la persecución de la libertad de expresión en el mundo, sino en México también. En nuestro país desde siempre se ha perseguido e intimidado a periodistas; y vaya que se les ha cooptado con sobornos para evitar casos como WikiLeaks.

De los peores y más recientes precedentes está el del gobierno de Enrique Peña Nieto, que espió a diversos periodistas con un software llamado Pegasus mientras gastaba miles de millones de pesos en publicidad en medios.

Hoy la situación es distinta pero no tanto. Desde el 1 de diciembre al menos seis periodistas han sido asesinados. Esta semana el Presidente pidió a un diario nacional revelar la fuente que le filtró un documento, algo que contraviene uno de los principios más básicos del periodismo.

Parafraseemos el anuncio: en México y en el mundo… el delito es informar.

@esteban_is
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