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Columna de Esteban Garaiz

Los cuentos de las energías limpias

Esteban Garaiz

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Sol y agua fuentes de vida. Sol y agua las fuentes de la vida. Sol y agua perdurables. El día que acabe el sol, habrá acabado la vida, habrá acabado la civilización, habrá acabado la especie humana.

Sol democrático. El sol sale para todos. El sol bendición de este país privilegiado. Sol fuente de toda la energía: toda, ¿Qué son los hidrocarburos sino el sol acumulado por millones de años? ¿Qué es la leña sino energía solar? ¿Qué son las mareas sino energía solar, reflejada en la luna, jugando con el agua?

El agua corre, va al mar, se evapora, llueve, riega, rueda de nuevo, se conserva en el subsuelo, vuelve a evaporarse, rueda por las nubes en un ciclo inacabable. ¿Qué son las cascadas, las caídas de agua que mueven turbinas, sino agua evaporada por el sol, llovida y rodada rumbo al mar?

Sólo Larrea y otros la ofenden. Pero siempre regresa limpia, fuente de vida: la fuente de vida. Perdurable.

Sol inacabable y omnipresente: para todos. Bendición de estas tierras siempre asoleados.

“Sol: tú que eres tan parejo

Para repartir tu luz

Habrías de enseñar al amo

A ser lo mismo que tú”.

Hay otra pregunta que hacerse: ¿Cuántos hogares por estas tierras tienen calentador solar? Energía limpia. Porque el sol sale para todos. El agua llueve sin distinciones sociales.

Pero los intentos de apropiarse, de acaparar sol y agua son persistentes. El agua ahí está. No escasea. Lo complejo, técnica y socialmente, es contar con el agua limpia y disponible para todas las familias: ahí.

En aquellos tiempos de la Secretaría de Recursos Hidráulicos y de las Comisiones de desarrollo integral de las grandes cuencas nacionales, circulaba un dicho: “el agua la manda Dios, pero no la entuba”.

A la entrada de Pátzcuaro hay un gran anuncio, “No te cobramos el agua. Lo que pagas es el servicio”. En efecto, lo costoso es hacerla llegar limpia a cada hogar; y después de usarla, volverla a limpiar.

De todos es conocido que hay centros urbanos de mucho sol y agua dulce escasa, como el Golfo Pérsico, donde los servicios públicos de agua doméstica se surten de plantas desaladoras de agua del mar cercano. Ahí el agua abunda, pero llueve escasamente. Las aguas del mar, por lo mismo, tienen alta concentración salina. Así que el agua doméstica es cara y resulta costoso ponerla a disposición de los hogares. Por más que sea inagotable.

Hoy por hoy la movilidad vehicular a escala mundial se realiza con combustibles derivados de los hidrocarburos. O sea: energía fósil generada por millones de años de vida vegetal derivada del sol y acumulada en yacimientos que se están consumiendo gradualmente.

De dichos hidrocarburos, el ingenio humano está derivando no sólo energéticos combustibles vehiculares. De esa materia, que fue viva, derivada de la interacción de sol y agua, hoy se obtienen toda clase de productos desde medicamentos, hasta tejidos y calzado; de tal manera que hoy están omnipresentes en la vida cotidiana.

La petroquímica, según todo indica, seguirá siendo por decenios una actividad económica primordial en la vida de las sociedades civilizadas. Privilegiados los países que cuentan con la materia prima suficiente para ellos. Prudente será que no la acaparen ajenos.

La estrategia de desarrollo económico propio debe sustentarse en la tecnología petroquímica propia “sin hostilidades ni exclusivismos”. Durará largo tiempo.

Es verdaderamente absurdo que una sociedad nacional, como la nuestra, malvenda, a precios que no controla, los hidrocarburos en crudo, para luego importar gasolinas y otros combustibles, que con seguridad, de manera económicamente inevitable, serán utilizados por largos decenios: con el cuento increíble de que “no es negocio”.

Es absolutamente inaceptable que se haga a un lado la conveniencia social. Más ante un parque vehicular de millones de unidades con un periodo útil de decenios.

Las metas internacionales establecidas en el seno de las Naciones Unidas: en la Agencia Internacional de Energía se han fijado un 10 por ciento de autos eléctricos para 2030.

Es una falacia para bobos que quieran hacernos creer que, para darle toda la prioridad al desarrollo de las energías limpias, debemos seguir importando gasolinas que dependen de decisiones ajenas a nuestro desarrollo y a nuestra seguridad nacional.

Recientemente el desabasto temporal y parcial de gasolina, por las razones conocidas, nos puso ante la cruda realidad: el combustible seguirá por al menos 20 años siendo estratégico para la vida económica nacional. Obligación del Estado es garantizarlo mientras tanto, a precio asequible.

estebangaraiz.org

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