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Sábado , 20.04.2019 / 17:52 Hoy

Verdad amarga

El MeeToo en México como Tribunal de brujas de Salem

Enrique Sada Sandoval

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Entre las grandes aportaciones de occidente cristiano, como dijera el historiador Dizán Vázquez, están sin duda el método científico y la figura de juicio, amparada en un tribunal y códigos, cuyo fin es la búsqueda de la justicia en base a pruebas.

Por ello, no deja de ser preocupante cuando en aras de intereses mezquinos y agendas políticas se sacrifica este legado histórico tanto como sus instituciones, en aras de perpetrar un agravio colectivo bajo el anonimato.

Con la muerte de Armando Vega-Gil, acusado falsamente de abuso de una menor por parte de una pseudoperiodista de extrema izquierda en el movimiento MeeToo# que, movida por resentimiento personal y abusando de la mermada salud psicológica del músico, no dudo en empujarlo al suicidio, celebrando su muerte en redes sociales y ensuciando en México a un movimiento que en Europa y Estados Unidos ya había caído en el descrédito desde el año pasado, aunque ahora cobra en nuestro país a su primer mártir.

Lo preocupante en este y otros casos, a diferencia de las acusaciones vinculadas con tipos como el editor de Tierra Adentro o el director del INEHRM—amafiados, desde la nómina del Estado, con suficiente poder político para cometer atropellos y evadir la justicia—es cuando las calumnias e infundios se propagan contra los escritores y los académicos.

La razón es simple: suelen ser los más vulnerables y un blanco fácil para gente sin escrúpulos debido a que, a diferencia de los dos referidos, son gente trabajadora; gente que busca el sustento día a día, brindando lo mejor de sí, sorteando múltiples labores entre carencias y obstáculos institucionales que—por falta de tiempo y de recursos—les impiden tanto emprender un proceso oneroso de demanda como una defensa legal, tan legítima como justa, contra cualquier grupúsculo de personas resentidas quienes, sin dar la cara, desquitan su frustración tras el más cobarde de los anonimatos—obviamente sin razón y sin pruebas—escudadas bajo un movimiento tan falso como desprestigiado a nivel internacional, mismo que bajo una máscara justiciera encubría a auténticas depredadoras y pederastas como Asia Argento: banalizando la justicia desde este nuevo Tribunal de brujas Salem, en donde la voz de las verdaderas víctimas terminará siendo sepultada bajo un alud de falsas acusaciones. 

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