Comunidad

Nuestro deber a la ciudadanía

  • Columna de Elías M. Gil Valdez
  • Nuestro deber a la ciudadanía
  • Elías M. Gil Valdez

La transformación que vive México, y particularmente el estado de Hidalgo, no es solo un cambio de administración, sino una revolución en la ética del servicio público. Hoy, ser servidor público no representa un privilegio de estatus, sino una responsabilidad sagrada frente a quienes depositan su esperanza en las urnas.

Como ha señalado la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo: “El pueblo pone y el pueblo quita”. Esta premisa es la brújula que debe guiar cada acción gubernamental. La soberanía reside en la gente y, por ende, la permanencia en un encargo depende estrictamente de la entrega y los resultados brindados a la sociedad.

La premisa es servir al pueblo, no servirse del cargo y el ejercicio del poder ha dado un giro radical. El viejo régimen acostumbró a la ciudadanía a la figura del funcionario inalcanzable, pero esa etapa ha terminado. Los Servidores de la Nación y los funcionarios estatales tienen una misión única y clara: servir al pueblo.

La Ética de servicio indica que el cargo es una herramienta de transformación social, no un botín personal ni una plataforma para la vanidad. La confianza ciudadana radica en que quienes ocupan un puesto de responsabilidad lo hacen gracias a esa confianza; por ello, el enfoque debe ser siempre corresponder a ese mandato con integridad.

En el estado de Hidalgo, la pauta la marca el gobernador Julio Menchaca Salazar. Su mística de trabajo se define por la cercanía y la constancia, con una labor de 24/7 para atender las necesidades de las y los hidalguenses en cada rincón del territorio.

La actuación del Gobernador es el espejo en el que todo servidor público debe mirarse, pues mantiene presencia en territorio y prioriza el contacto directo con la gente sobre el trabajo de escritorio.

Recordemos que otra de las prioridades son la austeridad y honestidad, se deben administrar los recursos con absoluta transparencia para que lleguen a quien más lo necesita. Los resultados deben de ser tangibles y entender la eficiencia no como una opción, sino como una obligación hacia la ciudadanía.

Es fundamental que quienes forman parte de este proyecto mantengan la mirada fija en el objetivo común. Un verdadero servidor público no debe distraerse con ambiciones personales ni adelantarse a encuestas o procesos políticos futuros. La mejor carta de presentación es el trabajo bien hecho. El que se distrae con el futuro político, descuida las necesidades presentes de la población.

Por eso decimos que el enfoque debe ser, en todo momento, el bienestar colectivo. El compromiso es con el Hidalgo de hoy, con las familias que esperan justicia social y con un desarrollo que no puede detenerse por intereses particulares o agendas individuales.

La vocación del servicio público en Hidalgo debe ser un reflejo de humildad y eficacia. Al seguir el ejemplo de liderazgo de la Presidenta Sheinbaum y del Gobernador Menchaca, se logra reafirmar que la lealtad única y absoluta es con el pueblo.

Bajo la máxima de que con el pueblo todo y sin el pueblo nada, la labor diaria debe ser el testimonio de un gobierno que trabaja por y para la gente.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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