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Hidalgo: saber esperar

  • Columna de Elías M. Gil Valdez
  • Hidalgo: saber esperar
  • Elías M. Gil Valdez

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En política, los tiempos también cuentan. Y en Hidalgo parece comenzar a imponerse una virtud que, en ocasiones, resulta más difícil de practicar que la propia competencia electoral: la sobriedad política.

El calendario electoral está perfectamente definido. El proceso electoral local 2026-2027 comenzará formalmente el 15 de diciembre de 2026 y contempla la renovación de los 84 ayuntamientos y las 30 diputaciones del Congreso de Hidalgo: 18 de mayoría relativa y 12 de representación proporcional.

A ello se suma la elección federal, en la que Hidalgo cuenta con 7 distritos electorales federales, por lo que también estarán en juego siete diputaciones federales.

Es decir, el escenario político hidalguense tendrá una dimensión considerable: 84 presidencias municipales, 30 diputaciones locales y 7 diputaciones federales estarán vinculadas al proceso electoral de 2027.

Hay legítimas aspiraciones. Hay mujeres y hombres que han manifestado abiertamente su deseo de participar, de servir a los ciudadanos y de continuar aportando al proyecto transformador de Morena. Aspirar a una candidatura no debe ser motivo de señalamiento; por el contrario, es una expresión natural de la vida democrática.

Lo importante es cómo se administran esas aspiraciones.

En Hidalgo existen, como es natural, diferencias, grupos, intereses. Pero una cosa es la pluralidad y otra muy distinta convertir las diferencias en confrontaciones que terminen debilitando al propio movimiento.

La política exige madurez. Y la madurez también consiste en saber esperar.

Ante semejante desafío, Morena necesita algo más que entusiasmo electoral: necesita unidad, disciplina, organización y capacidad de diálogo.

Las candidaturas llegarán a su debido tiempo. No tiene sentido adelantar batallas, desgastar liderazgos o convertir las legítimas aspiraciones personales en enfrentamientos permanentes.

Quienes verdaderamente quieran servir deben entender que una candidatura no es un derecho adquirido, sino una responsabilidad que se gana con trabajo, cercanía ciudadana, resultados y confianza.

También será responsabilidad de las dirigencias y de quienes toman decisiones garantizar procesos transparentes, incluyentes y capaces de reconocer el trabajo territorial.

La disciplina política no debe confundirse con obediencia ciega, así como la crítica interna no debe convertirse en descalificación permanente.

Todavía hay tiempo para trabajar, recorrer municipios, escuchar comunidades, fortalecer estructuras y, sobre todo, demostrar con hechos quién tiene capacidad para representar a la ciudadanía.

El mensaje debería ser sencillo: menos grilla anticipada y más trabajo; menos confrontación y más resultados.

Porque cuando lleguen los tiempos de las definiciones, la sociedad hidalguense no solamente observará quién levantó primero la mano. También recordará quién mantuvo la prudencia, quién trabajó y quién entendió que el proyecto colectivo está por encima de cualquier aspiración personal.

En política, saber esperar también es una forma de demostrar carácter. Y en Hidalgo, la sobriedad política puede convertirse en la mejor señal de madurez rumbo a 2027.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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