Política

Las colonias cerradas

Con el incremento de los delitos de alto impacto en Monterrey y en municipios que circundan la capital del estado aparecen, desde el año 2006, las colonias cerradas. Y con estas, nuevos tipos de abusos cometidos por el personal de seguridad; ello con base en reglamentos municipales que muy probablemente no aprobarían un test de constitucionalidad.

El acceso como visitante a esas colonias es tortuoso, sea como familiar de alguien que allí vive o como prestador de servicios: ¿A dónde va?, ¿a quién visita?, ¿cuál es el motivo de su visita?

Además, se tiene que dejar en la caseta de vigilancia la credencial del INE, en algunos lugares sin decir “agua va” el vigilante toma una fotografía al visitante, no solo a la credencial para votar y a las placas del auto. ¿No será suficiente con que se tomen las placas del auto?

¡Ah, y si no le dices al vigilante la dirección exacta del domicilio no te da acceso! Tal es el caso de un amigo que fue por su hija que estaba en una fiesta en una de esas colonias, sabía llegar al domicilio en el que se encontraba; pero no sabía el nombre de la calle ni el número de la casa, marcó varias veces al teléfono de su hija para que le diera esos datos, pero no le contestó hasta después de más de media hora.

Un caso más aconteció a un joven albañil el pasado miércoles que trabaja en mejoras de una de las casas de la colonia Del Carmen; además de que tuvo que responder al interrogatorio a que fue sometido por el vigilante de la caseta, le abrieron su mochila y revisaron todo lo que llevaba; le encontraron una caguama y se la quitaron, indignado tuvo que ir a chambear con el pico y la pala siete horas sin caguama.

Toda exclusividad necesariamente excluye, y nadie merece ser excluido ni discriminado por su apariencia de persona humilde, menos quienes no le tienen miedo al trabajo duro y extenuante.

Ojalá las personas que habitan la colonia Del Carmen acordaran otorgar un trato digno a sus trabajadores, hombres y mujeres que, dicho sea de paso, todos los días se juegan la vida al atravesar Morones Prieto para poder llegar a su trabajo, pues allí no hay puente peatonal. ¡Y de pilón las maltratan!

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Efrén Vázquez Esquivel
  • Efrén Vázquez Esquivel
  • efren23@hotmail.com
  • El autor es director científico de la Academia Mexicana de Metodología Jurídica y Enseñanza del Derecho, AC.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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