El caos vial en Monterrey se ha vuelto una presencia permanente en la ciudad. Pero es en las horas pico –6:30 a 9:30 y 5:30 a 8:30– cuando el laberinto de automóviles se vuelve más visible, especialmente en las avenidas Gonzalitos, Paseo de los Leones, Fidel Velázquez, Constitución, Morones Prieto y Ruiz Cortines, entre muchas otras esclerotizadas arterias de la metrópoli.
En una ciudad de alrededor de 5.9 millones de habitantes circulan diariamente, a vuelta de rueda, aproximadamente 2.3 millones de vehículos de motor. A ello se suma que la metrópoli es atravesada cada día por cerca de 20 trenes de carga, que pueden alcanzar hasta tres kilómetros de longitud. Bajo estas condiciones resulta difícil sostener la expectativa de una mejor calidad de vida para los habitantes de la ciudad.
La esperanza de mejorar la calidad de vida de los regios surgió hace nueve años. El entonces diputado federal Abel Guerra Garza aseguró durante el 84 aniversario de la Universidad Autónoma de Nuevo León que Ferromex tendría un año para construir libramientos ferroviarios o perdería la concesión (MILENIO, 25-09-2017).
Así las cosas han pasado casi nueve años y nada ha cambiado, Ferromex mantiene la concesión: los trenes de carga siguen cruzando Monterrey sin detenerse y la ciudad continúa atrapada entre viejos rieles… donde los cruces ni siquiera tienen pluma de seguridad.
En este contexto, la movilidad urbana deja de ser un asunto meramente técnico y se convierte en un problema estructural que afecta el tiempo, la salud y la vida de millones de personas. Mientras el crecimiento del parque vehicular y la presión sobre la infraestructura vial continúen superando la capacidad de la ciudad, el congestionamiento seguirá siendo una de las expresiones más visibles de las tensiones propias de la vida metropolitana.
Por si fuera poco, en medio del colapso vial persiste la disputa entre la autoridad estatal y la municipal por reabrir Morones Prieto, donde un socavón y el desprendimiento de un talud mantienen interrumpida la circulación. Solo queda mirar al cielo en busca de respuestas a estos problemas.