Desde aquellas noches de noviembre de 2017 cuando se definió el rumbo político de quien sería el precandidato del PRI a la Presidencia para este año, el más mencionado, el mejor posicionado, quien parecía ser el ungido era el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.
La determinación de la cúpula política de su partido, el tricolor, para decidirse por José Antonio Meade, hizo que el ex gobernador hidalguense tuviera –junto a su grupo de operación nacional- un pequeño repliegue que se hizo evidente en menos declaraciones, pocas apariciones públicas, escasos mensajes en redes sociales.
Sin embargo ayer trascendió que Osorio, el político priista, el activo que estuvo mejor posicionado todo este tiempo en la esfera pública electoral, podría ir al Senado y sumarse de lleno a las campañas del PRI en todo el país, incluido Hidalgo, su estado.
El movimiento no es para nada raro o extraño; un encargado de la política interior que posterior al mandato se exilia en la Cámara Alta es algo que ya ocurrió con Santiago Creel tras el sexenio de Vicente Fox; ocurría antes con la vieja guardia del PRI. No hace mucho con las negociaciones que dieron a Manlio Fabio Beltrones el control político del país desde el Senado durante el gobierno de Felipe Calderón, y así, todos los personajes políticos ligados a la oficina de Bucareli, siempre terminan por recaer en el Legislativo.
El asunto con Osorio será ver qué impacto llegue a tener para la campaña de José Antonio Meade el hecho de saber que uno, el que ya no fue el candidato a Los Pinos, sí tiene el camino asegurado a un nuevo encargo; mientras que el elegido no, a menos que gane el 1 de julio próximo.
En los estados, el todavía secretario de Gobernación también deberá tener injerencia por el trabajo realizado a lo largo del sexenio; reuniones políticas y de seguridad con gobernadores, con presidentes municipales, con organizaciones de la sociedad. Todos con quien se interactuó de una u otra forma, ahora podrán jugar desde una posición diferente.
Con el cambio Hidalgo será, como se había pronosticado, uno de los bastiones del PRI que deberá redituar en votos y triunfos para este 2018, o al menos en el papel es lo que parece, pues un inminente regreso de Osorio al estado que lo vio nacer traerá una cargada completa de políticos y oposición en torno a la figura del ex presidenciable.
Que no sorprenda que en los siguientes días comiencen a salir a la luz los que en diciembre evitaron los reflectores y se escondieron de ser vinculados al Grupo Hidalgo; al parecer, hoy el PRI los necesita y requiere más que nunca, sobre todo por los números de precampaña, tanto a nivel federal como en los estados donde no se está viendo favorecido el ánimo para que la gente salga a dar de nuevo un voto de confianza al actual partido en el poder.
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