Que esta semana levantaron la mano los aspirantes a la gubernatura de Campeche. La sorpresa la dio por el PT Renato Sales, ex comisionado nacional de Seguridad, quien aseguran no arrastrará ni un tema de corrupción del sexenio pasado y antepone la aclaración de que su labor siempre ha sido “técnica” con los distintos gobiernos. Por Morena estaba cantada Layda Sansores, ex alcaldesa de Álvaro Obregón, de quien hubo quejas vecinales por sus resultados, mientras que el PRI apostará por un secretario local, Christian Castro Bello, para mantener la gubernatura, en la que tendrá especial atención su dirigente nacional, Alejandro Moreno, natural de ese estado.
Que el senador Gustavo Madero pidió licencia al Senado para participar, argumentó, en la búsqueda de la candidatura panista al gobierno de Chihuahua, aunque los malpensados ven una jugada a dos bandas, porque esta situación abre la puerta del Legislativo y del fuero al suplente Carlos Olson, sobre quien pesa una denuncia de su correligionaria María Eugenia Campos, alcaldesa de la capital estatal, por uso ilegal de atribuciones, peculado y denegación de justicia, representada por los abogados Arturo Chávez y Antonio Lozano Gracia. Vaya con los blanquiazules.
Que el líder de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, sacó la aprobación de la reforma constitucional para la instauración de un nuevo sistema de justicia alejado del influyentismo y nepotismo, por lo que de cara al arranque del tercer año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el zacatecano no deja ni un pendiente legislativo con el Ejecutivo, lo que servirá para el discurso de logros del próximo martes.