Que al medir fuerzas en la pasarela de corcholatas presidenciales organizada por el grupo de Morena en la Cámara de Diputados, la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, se impuso a ojo de buen cubero en el aplausómetro al secretario de Gobernación, Adán Augusto López, a juzgar por la asistencia de legisladores a cada una de las presentaciones, por las veces y la cantidad de diputados que les gritaron “¡presidenta!” o “¡presidente!”, así como por la cantidad de selfis que una y otro concedieron a los presentes para compartir en redes sociales.
Que mientras sigue sin abordarse el fondo del asunto en la controversia constitucional que el INAI promovió en diciembre ante la Suprema Corte, para combatir el acuerdo del gobierno federal de considerar todas las obras como de seguridad nacional, desde ese instituto la comisionada Julieta del Río ha alzado la voz cada vez más insistentemente para alertar del incremento en la cantidad de solicitudes de información que dependencias federales batean con ese argumento. “México padece de opacidad”, lamentó ayer.
Que la delegación de congresistas de Estados Unidos que visitó el Senado, encabezada por Christopher Murphy, se comprometió a hacer mejor su trabajo para detener que las armas lleguen a México, pero pidieron a cambio, por supuesto, que acá se detenga el tráfico de droga hacia el norte. “Con todo respeto”, claro está, Ricardo Monreal expresó la inconformidad contra las alertas de viaje emitidas por el Departamento de Estado.
Que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación alista declarar la próxima semana el triunfo definitivo del priista Esteban Alejandro Villegas Villarreal como gobernador de Durango al descartar todas las quejas de Morena como violencia generalizada, supuesta compra de votos, desaparición forzada de personas el día de la elección, intimidación y represión a votantes. Será la primera de las seis gubernaturas que comenzarán a validarse por la Sala Superior en los próximos días.