Que finalmente el hilo se rompió por lo más delgado, y luego de los resultados obtenidos y la polémica generada bajo su mandato hubo cambios en la dirección. No estamos hablando de Túnez, que despidió a su entrenador, sino de la bancada de Morena, que hasta ayer fue coordinada por Mario Soto, personaje en el ojo del huracán por alejarse de la línea marcada por la dirigencia en el juicio político contra el gobernador Samuel García. Hay quien ya hace a Soto fuera también de la bancada, pero antes de que otros se emocionen, las voces legislativas lo ubican en el PT. Se quedaría en la izquierda.
Que en su lugar llega Greta Barra, a quien muchos dentro de Morena la ven como afín a Citlalli Hernández, actual presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones del partido, pero que tiene un pasado marcado por el naranja. Resulta que Barra fue directora de Vinculación de la Secretaría de Participación Ciudadana de noviembre del 2021 a enero del 2023, es decir, durante la administración de Samuel García. También en 2021 fue candidata suplente a diputada local por MC, de ahí que varios liderazgos no verían con malos ojos el que desde CdMx se diera alguna opinión al respecto. Buscan línea nacional.
Que mal harían todos aquellos con aspiraciones si ignoran el llamado que, por las buenas, hace el árbitro electoral del estado de cara a los comicios del próximo año. El mensaje del IEEPCNL es claro: ándense con cuidado todos aquellos que ya se andan promoviendo para cualquier cargo, porque la guadaña les puede caer en el momento menos pensado, cortesía del Tribunal Electoral. Y como dicen: si el río suena es porque agua lleva, de ahí que las 52 denuncias presentadas al momento apuntan a que se van a disparar conforme avancen los meses.
Que ya no hace falta un fenómeno natural como huracanes, tormenta tropical o ciclones, unas horas de lluvia son suficientes para desquiciar una ciudad cada vez más emproblemada. Lo de ayer es un fuerte llamado de atención: las precipitaciones dejaron colonias bajo agua, autos varados, socavones, encharcamientos y un caos generalizado. El problema ya tiene tiempo, pero nadie parece prestar atención a las advertencias de la naturaleza. Y es que la inversión por debajo de la tierra nadie la ve… hasta que se necesita.