Que quien pudiera cruzar la puerta e irse al partido de Morena o al menos ofertarse como porrista es Lenin Pérez Rivera, líder del agonizante UDC en Coahuila. Y sus porras empezaron en redes sociales al darle una megapalmada al presidente Andrés Manuel López Obrador. Pareciera que Lenin ahora apunta sus antenas para con Morena a través de Amlo, pero primero tendrá que convencer a las diligencias locales de que aún sin partido, puede sumarles y no restarles.
Que, por cierto, Morena en Coahuila va a renovar su dirigencia estatal, ya que el actual líder es temporal. Los apuntados o al menos “placeados” van de gente como Ariel Maldonado hasta Hortensia Sánchez y, por supuesto Cristian López, el más activo, también la quiere. En cuanto a las fechas, puede ser para agosto o septiembre. Ya veremos.
Que la semana anterior el senador de Morena José Ramón Enríquez estuvo en Gómez Palacio, donde, además de asegurar su interés por la gubernatura anunció su presencia constante en este municipio para “ayudar” a la gente, en franca precampaña.
Lo que muchos se preguntan es por qué hasta ahora y no cuando más se le necesitó para superar los efectos de la pandemia. Para qué venir a hacer precampaña en un territorio que por su preferencia morenista está fácil de conquistar, “es una plaza ya ganada”, mejor que se enfoque a trabajar para Morena en aquellos municipios donde se necesita presencia, total en una elección para gobernador todos los municipios deben ser importantes.
De lo que no habló es de la extraña alianza que trae con el síndico gomezpalatino Omar Castañeda, según ellos, para sacar a la alcaldesa Marina Vitela de la competencia por la candidatura de Morena para el gobierno de Durango, donde si ella quiere, prácticamente ya es suya. Pero en el caso de que ella no quiera, las cosas se podrán interesantes en el momento en que Enríquez y Castañeda se tengan qué enfrentar por la nominación.
Que ya se sabe la derrota es huérfana y la victoria tiene muchos padres, aunque esta victoria de Omar tiene el apellido de Vitela por todos lados. Resulta algo incomprensible que no lo entienda, porque en política no hay cabida para la ingenuidad.
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